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Campaña electoral francesa: Salir de la energía nuclear, bueno, ¿pero dónde está la salida?

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aut_5189Bis¿Abandonar (progresivamente) la energía nuclear civil sin querer “prescindir” del nuclear militar, es razonable? En la medida en que la energía nuclear puede declinarse como una herramienta (carburante) a nivel energético, y/o como una munición en el marco de una estrategia de defensa, ningún candidato a la presidencia tiene derecho al error…

Las decenas de catedrales en hormigón que amueblan nuestro paisaje no se habrían construido sin la temeridad de los arquitectos de la fuerza de choque. Por otra parte, si la energía nuclear civil no fuera una repercusión de la militar, nadie sospecharía a los iraníes de tener algunas segundas intenciones al lanzarse en la aventura. Desde Fukushima, los japoneses vivieron una falsa salida, por motivos a la vez económicos y estratégicos. El retroceso parece dar razón a aquellos para los que “Ningún país del mundo hizo lanzadores civiles sin haber hecho misiles balísticos' (Alain Charmeau, Presidente ejecutivo de Airbus Safran Launchers). El candidato a la presidencial que fije un calendario y vencimientos para cerrar las 19 centrales debería evaluar la permeabilidad de estos dos sectores. ¿Sería creíble si anunciara que Airbus o Boeing ponen la llave bajo la puerta porque (sólo) los aviones comerciales han sido inmovilizados?

Si “salir del nuclear” (como de la OTAN o del euro) no depende del simple eslogan, hay también que desmantelarlo. Consciente de que “el retorno a la hierba del perímetro de las centrales (dixit EDF en Brenilis) no se llevará a cabo, un candidato apegado a la laicidad tiene el derecho de rechazar estos encantamientos a una “tierra prometida”. Pero desmontar y desmantelar devuelve al rompecabezas de los residuos que podrían desbordar a raíz de la “Salida del nuclear”. ¿Por qué? Que se sea ingeniero, electricista o soldado, el equipo sufre el desgaste del tiempo. Como lo martilla Robert Reisse, el director del centro (CEA*) de Valduc: Un arma, envejece. Peor: envejece mal. Como con las cubetas de reactores en aplazamiento, cuidados intensivos, mantenimiento y vigilancia se imponen, incluso en el umbral de la puerta (de salida).

A los que quisieran “sacarnos” de este avispero, la ausencia de separación selectiva (incluido en la Andra*) entre residuos civiles y militares no arregla nada. “Salir” y dar un portazo tiene penacho salvo que ello no permite “salir” (sin daños) del dilema de los residuos, una carga que los túneles de Bure no han hecho más que empeorar. El presunto almacenamiento provisional corre el riesgo de perpetuarse, ya sea en los sitios de la Hague, Soulaines, los administrados por la CEA como en Cadarache que administra – ¡ay que sorpresa! — los residuos civiles y militares del CEA contaminados al plutonio. La mezcla de géneros es tal que algunos residuos de centrales son reciclados para convertirlos en municiones, como el uranio empobrecido U238 sobre el polígono de Bourges.

La propulsión naval

Para no entorpecer las salidas de emergencia, sin desviarse del quehacer, hay que destacar el papel de las centrales totalmente civiles para hacer carburar los sumergibles. En efecto, hacer funcionar los reactores navales constituyó la primera utilización no militar de uranio altamente enriquecido. Un reactor de submarino o portaviones (o rompehielos) es una pequeña central eléctrica, como anecdota, fue el almirante Hyman Rickover quien  improvisó la primera en los años 50. Esta (mini) central garantiza a la vez la propulsión, las necesidades de electricidad y de agua dulce a bordo. DCNS*, líder europeo del naval de defensa, un florón de los conocimientos técnicos franceses, integró (en el espacio de cuatro décadas) 18 calderas nucleares sobre los bastimentos de la Marina nacional (12 en servicio hoy). Aviso a los candidatos: ¿estas calderas se ahorrarán un plan de “salida” mientras que van a sufrir la misma suerte que sus primas “terrestres” en hangares arreglados? ¡¿Cuándo ninguna provisión estuvo prevista para su desmantelamiento?! En caso de que la Marina se inspire en los métodos de EDF y Engie para alargar la duración de “vida” de los reactores haciendo caso omiso del principio de protección, sus ingenieros (con la DGA*) se esforzarán en enriquecer más aún el combustible, libre de suscitar nuevas vocaciones entre los candidatos a la bomba (véase los análisis del Centro de estudios de seguridad internacional y control de los armamentos, el CESIM).

A la hora de la confusión de géneros, algunas empresas militares quieren “salir”… del camino trillado. Miran de reojo sobre el filón civil para ampliar su margen de beneficio. ¿Reconversión? No, diversificación. La DCNS (siempre ella), movilizó a sus ingenieros (*) para trabajar sobre un prototipo de pequeña central nuclear bajo el agua, llamado Flexblue, en asociación con Areva (un ex florón del tiempo de Atomic Ann*). ¿El proyecto Flexblue está temporalmente congelado, pero por cuánto tiempo?

Resumidamente, salir de este ciclo poco virtuoso en emisiones de C02 (energía “bajas en carbono”) que consiste en abastecer a nuestras centrales con uranio extraído en Nigeria o en Kazajstán con el fin de iluminarnos es una etapa. Liberarse del  nuclear civil a través de energías alternativas cuya última ventaja reside en la imposibilidad de reciclarlas en armas de destrucción, es buena señal. Ahora solo falta  aguijonear al sector militar, instándolo a iniciar conjuntamente su transición energética y su mutación estratégica. A la postre, sería una triste ironía de la historia si los adictos a la energía nuclear civil apostaran a la bomba, su infraestructura, sus mercados para evitar entrar a las páginas desechables de la historia; a causa de un candidato que omitió enganchar los vagones…

1] François Hamon, el padre de Benoît, es un ex empleado de la Dirección de Construcciones Navales (DCN), que comenzó su carrera como obrero y terminó como ingeniero.

Una versión de este artículo fue publicada en Reporterre

N de la T

*CEA: Comisaría de la Energía Atomica y, desde el 2010, de las Energías alternativas

* Andra: Agencia Nacional para la gestión de los residuos radioactivos

* DCNS SA (anteriormente Direction des Constructions Navales - DCN) : compañía de defensa naval francesa y uno de los principales constructores navales europeos.

*DGA: Dirección General del armamento, agencia de adquisición de sistemas de armas del ministerio de Defensa francés

* Se refiere à Anne Lauvargeon, que fue directora general de la empresa AREVA, líder mundial en el sector de la energía nuclear, de 2001 a 2011,

Ben Cramer

Original: Campagne présidentielle française : Sortir du nucléaire, OK, mais où est la sortie?

Traducido por María Piedad Ossaba para La Pluma y Tlaxcala, 16 de abril de 2017

Editado por Fausto Giudice Фаусто Джудиче فاوستو جيوديشي

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Palabras clave:Nuclear civil y militar | Armas nucleares | Salir del nuclear | Elección presidencial francesa | Francia | UEropa | Ben Cramer  

Actualizado ( Martes, 18 de Abril de 2017 21:40 )