La pluma dice lo que el hombre calla...

15 diciembre 2017 - 21:36
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Born to gun

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Luis Casado

Pos igual no lo sabías: Bruce Springsteen publicó un libro en el que cuenta su vida, sus agudas depresiones, su trayectoria musical, su evolución artística. El título es Born to run, como el de un disco que lanzó hace ya muchos años. Si no sabes quién es Bruce Springsteen la tenemos liada: un rockero de origen proletario, cuyo éxito le valió el apodo de The Boss –o sea “El Patrón”– lo que le tocó una sin mover la otra: el hombre sigue fiel a sus orígenes y a la clase social de la que viene.

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Si el título de esta nota es Born to gun, es porque al examinar las letras de sus canciones constaté lo que ya me había llamado la atención en otros músicos populares de los EEUU: la recurrente mención a las pistolitas y a su uso indiscriminado. Ya no estamos en el Lejano Oeste, el tema no va de Jesse James, Crazy Clay, Billy the Kid, Sundance Kid, Butch Cassidy, Doc Halliday o Wyat Earp.

The Boss nos habla de la clase obrera, del soldado que regresa de Vietnam y no encuentra laburo, del agricultor que pierde hasta la camisa intentado cultivar potatoes, de los pringaos que siempre van de culo mientras un puñado de privilegiados se hincha de dólares de manera indecente.

Su bella canción Nebraska dice, textualmente:

I saw her standin' on her front lawn just twirlin' her baton
Me and her went for a ride sir and ten innocent people died

From the town of Lincoln, Nebraska with a sawed off .410 on my lap
Through to the badlands of Wyoming I killed everything in my path

La canción habla de su amada, con la que va a dar un paseo. Como resultado mueren diez personas inocentes. Entre el pueblo de Lincoln y Wyoming el menda las mata con una escopeta recortada. ¿Porqué? Misterio. Lo único que te dice es:

I can't say that I'm sorry for the things that we done
At least for a little while sir me and her we had us some fun

“No puedo decir que lo siento, por lo menos durante un tiempo ella y yo nos divertimos…”

No le quito ni le pongo, es lo que dice la canción. Como en los EEUU pronunciar la pena capital es más fácil que pedirle una coima a SQM, al tipo lo condenan a muerte. La canción termina:

They wanted to know why I did what I did
Well sir I guess there's just a meanness in this world.

“Querían saber porqué lo hice, y bueno… supongo que hay maldad en este mundo” (sic).


Servidor es florcita azul, le gusta la ternura, y como soy buen público, me emociona Yves Montand cuando canta Trois petites notes de musique… o si me apuras un poco À byciclette o Les feuilles mortes… Para que veas a qué punto soy frágil de las lacrimales, La vie en rose cantada por Edith Piaf me produce un sistema frontal que me inunda los párpados y las fosas nasales.

De ahí que un menda que se divierte con una escopeta cargada con cartuchos .410, disparando a diestra y siniestra, sin que medie la menor provocación, por muy rock que sea… me la suda. Atención, me refiero al personaje de la canción, no a Bruce Springsteen. No hay que matar al mensajero, sino intentar comprender el mensaje: las razones por las que en los EEUU los cantantes populares –aquellos que adora el personal– no pueden evitar las pistolitas.

gun

The Boss no es el único. A mi me gusta Johnny Cash, ídolo de la música Country, la de los pueblerinos, de los palurdos, de los weones rústicos, de los cowboys, de los vaqueros. En su célebre canción Folsom Prison blues (que por lo demás cantó en la Prisión de Folsom en enero del año 1968) Johnny Cash dice:

When I was just a baby My Mama told me, son Always be a good boy
Don't ever play with guns
But I shot a man in Reno Just to watch him die...

“Cuando era un nene mi madre me dijo, siempre Sé un buen chico, nunca juegues con pistolas, Pero maté un hombre en Reno, sólo para verlo morir…”

No te jode… El concierto en la Prisión de Folsom fue grabado y se transformó en un disco exitoso. Por eso uno sabe que al escuchar esos versos los presos silbaron, gritaron y aplaudieron… Como aplaudieron a rabiar cuando Johnny Cash atacó un clásico de Shel Silverstein, 25 minutes to go, una canción que va descontando minuto a minuto los 25 que le quedan a un condenado a muerte:

Well they're building a gallows outside my cell And I've got 25 minutes to go
And the whole town's waitin' just to hear me Yell I got 24 minutes to go...

“Bueno, están construyendo una horca afuera de mi celda y me quedan 25 minutos, Y todo el pueblo espera para oírme gritar, me quedan 24 minutos…”

La canción termina cuando el menda se balancea al extremo de la cuerda, como los Strange fruits hanging from the trees –los extraños frutos que cuelgan de los árboles– que tan dramáticamente cantó Billie Holliday evocando a los negros que el Ku Kux Klan asesinaba en el sur de los EEUU:

Black bodies swingin' in the Southern breeze
Strange fruit hangin' from the poplar trees

“Cuerpos negros balanceándose en la brisa del sur, extraños frutos colgando de los álamos…”

Como ves… no exagero. La música estadounidense no se resume a las boludeces que canta Madonna, ni al sirope de fresa de las melodías de las películas de Walt Disney.

El drama descrito en la balada Highway patrolman –de Bruce Springteen– le inspiró una película a Sean Penn: Indian runner. El hermano policía decide dejar escapar al hermano criminal, y mira hacia el otro lado. Él también es víctima del sistema, un desamparado, un preterido, un ignorado, parte de la materia humana que el bello sistema capitalista envía alegremente al molinillo de moler carne.

Como muchos, supe de la existencia de Bruce Springsteen gracias a su conocido rock Born in the USA. Si nunca lo escuchaste… te has perdido algo. The Boss reivindica haber nacido en el imperio, uno se da cuenta que Bruce se siente orgulloso de ser ‘americano’. Seguramente con razón, ¿porqué no? En medio de un ritmo alucinante, de una música que te embriaga desde el inicio anunciando un terremoto en los tímpanos y en la pituitaria, Springsteen canta:

Got in a little hometown jam So they put a rifle in my hand
Sent me off to a foreign land
To go and kill the yellow man
Born in the USA I was born in the USA Born in the USA born in the USA

“Me agarraron en un pueblito, Me pusieron un rifle en la mano
Me enviaron a un país extranjero, Para ir a matar al hombre amarillo…
Nací en los USA, nací en los USA, nací en los USA…”


Ya ves… el título de mi nota parece justificado: Born to gun. Y si quedase alguna duda con relación a la brutalidad con la que la violencia convertida en país destroza a sus propios hijos, los marca a fuego, les obliga a exteriorizar musicalmente la insania del gusto por las pistolitas, la sangre y el crimen, te reservé un texto del muy reciente Premio Nobel de Literatura, Bob Dylan, una canción cuyo título es Knockin' On Heaven's Door (Golpeando a las puertas del cielo):

Mama, put my guns in the ground
I can't shoot them anymore.
That long black cloud is comin' down
I feel I'm knockin' on heaven's door.

“Mamá, pon mis armas en el suelo
No puedo seguir matándoles
Esa larga y oscura nube está bajando
Siento que llamo a las puertas del Cielo”

Al terminar de escribir este texto, me entero que Bob Dylan decidió aceptar el Premio Nobel de Literatura, y donará todo ese dinero a la causa del pueblo palestino. Él, el judío estadounidense que, como todos los grandes artistas del imperio, está harto de la violencia.

Luis Casado para La Pluma, 22 de octubre de 2016

Editado por María Piedad Ossaba

Publicado en Politika, el 22 de octubre de 2016

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Palabras clave:Bruce Springsteen | Cultura de la violencia yanqui | Pistolas en canciones | USA | Born in USA | Guerra de Vietnam | Violencia racista | KKK | Bob Dylan | Johnny Cash | Luis Casado  

Actualizado ( Viernes, 04 de Noviembre de 2016 21:39 )