Circula por internet un texto de Thomas Jefferson, principal autor de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y tercer presidente que tuvo ese país, y que no me resisto a compartir:
“Las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate.
Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florezcan en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo sobre la tierra que sus padres conquistaron”.
Muchos de los comentarios agregados al texto, que dos siglos más tarde expresa en sus efectos la crónica diaria de todos los medios de comunicación, resaltan la increible capacidad visionaria de Jefferson para adelantarse a los tiempos, para predecir el futuro.
Pero ahí es donde a uno, al margen de agradecer la cita, le asaltan las dudas porque ¿era realmente Jefferson un iluminado? ¿No sería que los demás optaron por mirar para otro lado? ¿No es acaso el visionario la consecuencia de tanto distraído conformista, cuando aquel, simplemente, se niega a cerrar los ojos?
En un mundo de ciegos el tuerto no es el rey, sino el visionario, ese que se atrevió a predecir que si le echas leña al fuego va a acabar ardiendo y al que los ciegos, casi siempre, también acaban quemando. Y no hace falta ser un visionario para saberlo, sólo negarse a practicar el viejo proverbio de “dame pan y dime tonto”.
Debiera tenerlo en cuenta esa caterva de políticos pirómanos con licencia que, además, se las dan de bomberos y pretenden, los mismos que han generado el incendio, rescatarnos del siniestro que su perversa ambición provocara.
Koldo Campos Sagaseta, Columna Cronopiando, para La Pluma, 12 de junio de 2012
*Koldo Campos Sagaseta: natural de Pamplona (País Vasco) se nacionalizó dominicano en 1981, país en el que residió hasta el 2005 en que regresó al País Vasco, en concreto, a Azkoitia donde reside actualmente. Obtuvo el premio Gregorio Aguilar Barea (Nicaragua 1984) en poesía; el premio de teatro Casa de Teatro (Rep.Dominicana, 1988) por su obra "¡Hágase la mujer!"; el premio "La tacita de té" (Rep.Dominicana 2001) por su poemario "Amargue de lunas rotas"; el premio de literatura infantil "Letras de Ultramar" por su cuento "El rey necio", (Rep. Dominicana, 2012). Su columna periodística "Cronopiando" se publica actualmente en Gara ( www.gara.net ) (País Vasco) así como en los periódicos digitales españoles www.rebelión.org , www.insurgente.org y en el periódico brasileño www.desacato.info . En los últimos 4 años ha publicado "Diario de Itxaso" (Tiempo de Cerezas); "Cronopiando en verso y otras vainas (Tiempo de Cerezas), "Diario íntimo de Jack el Destripador" (Tiempo de Cerezas); y la novela "La Estatua" (Ediciones Clandestinas)Se ha desempeñado como actor en teatro: "Hágase la Mujer" "La verdadera historia del descubri-miento de América", "La Dama de las Camelias parte atrás" y en algunas películas como "La maldición del padre Cardona" o "Haiti cherie". Colaborador de La Pluma
Artículos de Koldo Campos Sagaseta publicados en La pluma:
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