El 1 de mayo y yo
Nunca he sido muy amigo de los “días internacionales”. Por más dignos que sean los objetivos que se propongan, así sea homenajear a los trabajadores, felicitar a las secretarias o celebrar el día del ornitorrinco, mis dudas tengo sobre si sirven al fin que persiguen o, justamente, al propósito contrario. Y es que, con frecuencia, esos días que debieran ser, en todo caso, el colofón de un ciclo, de una trayectoria, con el paso del tiempo se han ido transformando en el mejor pretexto para olvidar el año, para negar su historia.
Un día al año, las mejores causas salen del armario felices y resueltas a soplar las velas de su aniversario, pero no para continuar celebrando al día siguiente su existencia, sino para poder seguir durmiendo impunemente su destierro.
El 1 de mayo y la República Dominicana
De entre todos los “días internacionales” que pueblan el calendario de efemérides y que no dejan una sola fecha ilesa, incluyendo el Día del Retrete (19 de noviembre) probablemente, no hay día más devaluado en República Dominicana que el primero de mayo. Al margen de algunas ciudadanas y ciudadanos dotados de memoria y de conciencia, casi nadie sabe a qué se deba el festivo. Tal vez por ello, en justa y necesaria penitencia, es que os animo a compartir esta sentida oración que propongo:
Marx ten misericordia de nosotros.
Engels ten misericordia de nosotros.
Marx óyenos.
Engels escúchanos.
Vladimir Lenin, ruega por nosotros.
León Trosky, ruega por nosotros.
Mihail Bakunin, ruega por nosotros.
Buenaventura Durruti, ruega por nosotros.
Rosa Luxemburgo, ruega por nosotros.
José Carlos Mariátegui, ruega por nosotros.
Ho Chi Min, ruega por nosotros.
Clara Zeltkin, ruega por nosotros.
Patricio Lubumba, ruega por nosotros.
José Martí, ruega por nosotros.
Dolores Ibarruri, ruega por nosotros.
Van Troi, ruega por nosotros.
Antonio Maidana, ruega por nosotros.
Chico Méndez, ruega por nosotros.
Mamá Tingó, ruega por nosotros…
Manifiesto comunista que quitas la plusvalía del mundo, ten piedad de nosotros.
Proclama anarquista que quitas los Estados del mundo, ten piedad de nosotros.
Lucha popular que quitas la indignidad del mundo, danos la paz.
Koldo Campos Sagaseta, especial para La Pluma, 1° de mayo de 2012
*Koldo Campos Sagaseta: natural de Pamplona (País Vasco) se nacionalizó dominicano en 1981, país en el que residió hasta el 2005 en que regresó al País Vasco, en concreto, a Azkoitia donde reside actualmente. Obtuvo el premio Gregorio Aguilar Barea (Nicaragua 1984) en poesía; el premio de teatro Casa de Teatro (Rep.Dominicana, 1988) por su obra "¡Hágase la mujer!"; el premio "La tacita de té" (Rep.Dominicana 2001) por su poemario "Amargue de lunas rotas"; el premio de literatura infantil "Letras de Ultramar" por su cuento "El rey necio", (Rep. Dominicana, 2012). Su columna periodística "Cronopiando" se publica actualmente en Gara ( www.gara.net ) (País Vasco) así como en los periódicos digitales españoles www.rebelión.org , www.insurgente.org y en el periódico brasileño www.desacato.info . En los últimos 4 años ha publicado "Diario de Itxaso" (Tiempo de Cerezas); "Cronopiando en verso y otras vainas (Tiempo de Cerezas), "Diario íntimo de Jack el Destripador" (Tiempo de Cerezas); y la novela "La Estatua" (Ediciones Clandestinas)Se ha desempeñado como actor en teatro: "Hágase la Mujer" "La verdadera historia del descubri-miento de América", "La Dama de las Camelias parte atrás" y en algunas películas como "La maldición del padre Cardona" o "Haiti cherie".
Colaborador de La Pluma
Artículos de Koldo Campos Sagaseta publicados en La pluma
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