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Colombia: Manifiesto por la paz, hasta la última gota de nuestros sueños

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Existe en el corazón de América un refugio humano abrazado a tres cordilleras, arrullado por exuberantes valles, frondosas selvas, y bañado por dos océanos. Manantiales y caudalosos ríos convierten las tierras en prodigios de fertilidad, culminando al sur en la Amazonía: lo que convierte a Colombia en objeto de grandes codicias. Y desde ahí empieza el martirio de un pueblo: desde la cartografía de la codicia de un puñado. Colombia, a pesar de tenerlo todo para hacer posible la vida digna de la totalidad de sus 48 millones de habitantes, padece una élite continuadora de la violencia colonial, que se atornilla en el poder local ofertando las riquezas del país al poder transnacional, condenando al pueblo a una sangrienta historia de despojos.

Hemos olvidado ya cuántas generaciones no han conocido jamás un asomo de paz, ni voluntad de los gobernantes para permitir que sobre este suelo habite por fin una democracia real, no una pantomima macabra de rituales de urnas que pierden su sustancia democrática ante el exterminio contra la oposición política. A fuerza de represión incesante para apagar el germen de la dignidad, los gobernantes han pretendido forzarnos a enterrar en las profundidades del dolor nuestros gritos de apabullada humanidad.

1. Hacemos de la empatía social el primer paso hacia una verdadera paz

Nosotros hemos decidido conjugar el sentir de nuestro pueblo a la primera persona del plural, porque somos pluralidad, y porque hacemos de la empatía social el primer paso hacia una verdadera paz: el sentir  de nuestro pueblo clama justicia en la voz de sus desterrados, despojados, empobrecidos, marginados, desaparecidos, encarcelados, amordazados, torturados, asesinados. Y nosotros decidimos ser ‘nosotros’ también con nuestros presos y muertos: porque si bien la violencia de una intolerante élite ha pretendido borrar sus ideas y sus sueños eliminándolos físicamente o separándolos de nosotros mediante rejas abyectas, en nosotros siguen vivas sus ansias de justicia y dignidad.

2. Terror que configura el latifundio a favor del gran capital

El 68% de los colombianos vivimos en la pobreza, ocho millones de nosotros deambulamos por las calles en la indigencia. Más de 5 millones hemos sido desplazados violentamente por las fuerzas represivas oficiales o paramilitares que colaboran fielmente con el regimiento militar. Hemos sido sometidos al terror que configura el latifundio a favor del gran capital transnacional, en detrimento de nuestras condiciones de sobrevivencia y dignidad, en detrimento de la soberanía alimentaria, y de la paz. Masacres, bombardeos, aspersiones y envenenamientos del suelo y del agua, preceden nuestras enlutadas marchas de destierro forzado. Nosotros los campesinos, los afrodescendientes, los indígenas que hemos intentado vivir en los suelos de nuestros ancestros, hemos sido exiliados.
Reventamos de dolor porque ya se ha rebasado el límite de resignación al sufrimiento. Cuando protestamos sufrimos exterminio, o somos sometidos al ostracismo y al silencio que impone el terror estatal. 

3. Abrir los espacios de tolerancia a la reivindicación social, para hablar de paz

Somos ocho mil presos políticos a quienes se nos violentan todos los derechos humanos, ocho mil que gritamos en medio de la indiferencia de esta sociedad amordazada y empujada a la alienación, que gritamos bajo las torturas aberrantes que la dignidad no se arranca como se nos arrancan las uñas, que las rejas no impiden que los sueños existan. La institución carcelaria que denunciamos como campo de exterminio de la reivindicación social, llega incluso a denegarnos la asistencia médica como forma de tortura, empujándonos a la muerte. La organización social, el pensamiento crítico, el estudio de la historia y la sociedad colombiana han sido proscritos; a los defensores de los derechos humanos, a los sindicalistas, a los intelectuales críticos, a los artistas comprometidos con su entorno, a los ambientalistas, a los líderes comunitarios, a los campesinos, se nos considera criminales y “terroristas”.

Somos defensores de la paz, y se nos acalla por no estar de acuerdo con que decenas de miles de niños mueran anualmente en Colombia por desnutrición, falta de agua potable y enfermedades curables; por reclamar una educación gratuita que se piense para la soberanía, por reclamar que la salud sea un derecho y no una mercancía, por alzar nuestras voces contra el saqueo de nuestros recursos. Hay una guerra estatal contra el pensamiento y la empatía: nos asesinan las fuerzas represivas oficiales o las paraestatales sin que hayamos siquiera empuñado las armas. Infinitas voces yacen en las fosas comunes, otras tantas quedan esparcidas en el pavimento entre los charcos de sangre que dejan los sicarios pagados para eliminar la voz disidente.

4. La guerra de la que no se habla: la guerra sucia

Los civiles estamos siendo diezmados por la guerra sucia: el terrorismo de estado es también parte de la guerra, esa parte que nunca se nombra en los mass-media y que sin embargo representa el raudal más caudaloso del baño de sangre. La llave de la paz es exigir que cese la práctica estatal de exterminar la participación política civil, porque al verse esta participación política arrinconada de manera sistemática, los medios de reivindicación social devienen armados.

No somos “la democracia más antigua de América Latina” porque no la hemos conocido. Se nos obliga a callar para que seamos cómplices de la sanguinaria “Seguridad”, que no es otra cosa que la seguridad para que ejerzan el saqueo las transnacionales sin tener que escuchar la justa reivindicación popular; una “seguridad” que se traduce en violación de la soberanía alimentaria para las mayorías.

5. Intervencionismo de EEUU apuntala la guerra y es peligro regional

Los mismos que han convertido a una parte de los empobrecidos de Colombia en carne de cañón para proteger los intereses de las transnacionales y de una minoría criolla, permiten la instalación de la amenaza imperialista contra nuestros hermanos de la región. Hemos sido condenados a renunciar a la soberanía que heredamos de las campañas libertadoras del siglo XIX, y asistimos a la instalación de bases militares estadounidenses, desde donde se imponen las doctrinas de apisonamiento de los derechos humanos y el manejo del narcotráfico como una herramienta más de dominación. Los estadounidenses gozan de total impunidad para los crímenes que cometan en Colombia, en virtud de la inmunidad que les es otorgada por el estado colombiano. Los EEUU justifican su intervencionismo bajo el pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”, cuando en realidad éste fortalece sus mismas arcas y asimismo a un gobierno y a sus estructuras narcoparamilitares, a la par que criminalizan al campesino cultivador de la hoja de Coca a sabiendas que ésta no es cocaína.

6. La paz no es degradar en extremo al opositor         

Son los mismos gobernantes que posan exhibiendo manos cortadas y lanzan carcajadas de júbilo al lado de cadáveres, los que pretenden convertirnos a todos en aplaudidores del exterminio. Son los mismos gobernantes que han puesto tarifas a la vida, impulsando los mal llamados ‘falsos positivos’ que no son otra cosa que asesinatos de civiles para implementar los montajes militaro-mediáticos para la guerra sicológica: usando los cadáveres para el exhibicionismo necrofílico que busca degradar al opositor al presentarlo en bolsas negras, como pedazo de carne. Nosotros decimos que las y los colombianos no son pedazos de carne, y rechazamos dicha estrategia del terror estatal que enferma a la sociedad entera, degradando la ética.
Se alza el clamor por una paz con justicia social para las mayorías: una paz que nazca del debate conjunto.

7. Negociación política, cambios estructurales, cuestionar el modelo económico

La solución política es el clamor del pueblo colombiano: implementar cambios estructurales de fondo que eliminen las condiciones de despojo, desigualdad y exclusión que han dado lugar a las múltiples formas de resistencia. Urge una verdadera reforma agraria, urge la cesación de la práctica estatal de exterminar la oposición política, el desmonte de la estrategia paramilitar, la cesación de la entrega del país en concesiones a multinacionales (el 40% del país está hoy pedido por multinacionales mineras), el fin del sometimiento a la bota estadounidense. Se trata de replantear el modelo de desarrollo de la sociedad colombiana: el ser una economía dependiente, concebida como una bodega de recursos, con un desarrollo endógeno nulo, es el gen de la guerra.

No se trata de una negociación superficial, ni de negociar prebendas a la ‘reinserción’ para los insurgentes, que lo único que haría sería reinsertar a miles de mujeres y hombres a la pesadilla del hambre que crece a diario en los cinturones de miseria de las ciudades. Tampoco se trata de negociar una ‘reinserción’ para avalar que luego miles de ‘reinsertados’ sufran el exterminio estando inermes, como ya ha sucedido más de una vez en la historia de Colombia. Apelamos a la responsabilidad social e histórica: no queremos avalar otro genocidio descomunal, ni podemos pretender que el campesino despojado se resigne a la indignidad.

8. Redefinir las partes en conflicto con una visión integral, para caminar hacia la paz

La paz no es un acuerdo solamente entre el gobierno y las guerrillas, porque las partes en este conflicto van más allá de esa definición estrecha que lo único que busca es quitarle su carácter esencialmente social y económico al conflicto: las partes somos todos los colombianos; también consideramos parte del conflicto a las transnacionales que se benefician del despojo fomentando masacres y desplazamientos poblacionales; a los Estados Unidos que constantemente intervienen en nuestros asuntos. Uno de los puntos medulares del problema es el negocio gigantesco que el complejo militar-industrial estadounidense y europeo tiene con el gobierno colombiano: la compra de aparatos de destrucción es financiada por el erario público, y por una creciente deuda externa que se le endosa de manera ilegítima a todo el pueblo colombiano.

9. Por la paz con justicia social hasta la última gota de nuestros sueños

No creemos en acuerdos que se basen sólo en la entrega de armas, porque lo que sustentaría una verdadera paz en Colombia sería que los codiciosos depusieran su codicia, cesaran la depredación de los recursos de Colombia a costa del despojo y genocidio contra sus gentes. Para la paz haría falta que el latifundio, las transnacionales, el estamento militar, desactivaran su herramienta paramilitar; y que cesaran definitivamente las pretensiones del fuero penal militar y demás artimañas del lúgubre aparato de impunidad que perpetúa el horror. El gasto militar es descomunal: más de 12.000 millones de dólares anuales; para la paz reclamamos que esta suma sea invertida en salud, educación, vivienda, desarrollo endógeno.

Queremos poder participar en el debate político amplio, en la construcción social sin ser asesinados; queremos que cese el exterminio contra la reivindicación social, que sean liberados los presos políticos, que cese la desaparición forzada… Son algunos pasos.

Nuestra intención es acercarles al sueño de un pueblo, que a fuerza de terrores se ha tardado en nacer. Hacemos un llamado a la opinión pública internacional para que se solidarice con el pueblo colombiano, y lo acompañe en un proceso de negociación política del conflicto social y armado. Entendemos que el conflicto es ante todo social, y deviene armado ante la intolerancia política del estado, y que la guerra en Colombia tiene su principal factor de durabilidad en la alimentación que los Estados Unidos suplen a los aparatos del estado.
 
En el corazón de América, al son de tambores, de gaitas, acordeones, el alma de un pueblo danza; custodia en la policromía de su piel milenios de historia; guarda recónditos saberes susurrados por las selvas. Un pueblo llora sobre las tumbas desparramadas en su latitud silente. Latiendo está Colombia con una geografía repleta de cantarinas cascadas, de multitud de verdes; se enrisca, se extiende, se oculta selvática, se asoma abisal y oceánica; nada en ella es avaricia, es toda abundancia; su pueblo clama por vivir dignamente en el paraíso que unos pocos pretenden atesorar: “¡POR LA PAZ, HASTA LA ÚLTIMA GOTA DE NUESTROS SUEÑOS!”

Febrero 2012, desde la empatía esencial, equipo de colaboradores de La Pluma

Primeras firmas

Mundo

Atilio A. Boron, politólogo argentino

François Houtart, investigador belga,  fundador del Centro Tricontinental (CETRI) y  cofundador del Foro Social Mundial

Santiago Alba Rico, escritor, España

Franck Gaudichaud, Catedrático. Francia

Bernard Duterme, Sociólogo, director del Centro Tricontinental (CETRI) basado en Louvain-la-Neuve, Bélgica

Fausto Giudice, escritor y traductor. Miembro fundador de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística

Michel Collon, periodista, Bélgica

Luis Casado, escritor, Editor de Politika, Chile, colaborador de La Pluma

PAIZ (Partido de Izquierda) Chile

Salvador Muñoz Kochansky, Presidente PAIZ (Partido de Izquierda). Chile

Camilo Navarro, Sociólogo. Miembro Dirección PAIZ. Chile

Luis Alberto Jaqui Muñoz. Administrador Público. Universidad de Santiago de Chile (Ex UTE). Coordinador Nacional Estudiantil PAIZ (Partido de Izquierda). Chile

Silvia Cattori - Periodista. Suiza

Carlos Aznárez, periodista, director de Resumen Latinoamericano, Argentina

José Bustos, periodista argentino residente en Francia, colaborador de La Pluma

Manuel Talens, novelista, traductor y articulista, miembro fundador de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

Renán Vega Cantor, historiador. Profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional, de Bogotá, Colombia. Premio Libertador, Venezuela, 2008

Miguel Ángel Beltrán V., Profesor del Departamento de Sociología de la  Universidad Nacional de Colombia y perseguido político

Víctor Montoya, escritor boliviano

Carlos (Koldo) Campos Sagaseta de Ilúrdoz, Poeta, dramaturgo y columnista, Republica Dominicana

Ossaba, Artista Plástico, Colaborador de La Pluma. Francia

María Piedad Ossaba, periodista, directora de La Pluma. Francia

Lilliam Eugenia Gómez, Ph.D. Eco-Etología, IA. Colaboradora de La Pluma Colombia.

Álvaro Lopera, Ingeniero químico, Colaborador de La Pluma Colombia.

Juan Diego García, Doctor en Sociología, Colaborador de La Pluma. España

Marta Lucía Fernández, filósofa, Colaboradora de La Pluma. Colombia.

Jorge Eliécer Mejía Diez, abogado colombiano, colaborador de La Pluma. Bélgica

Azalea Robles, periodista, poeta. Colaboradora de La Pluma y de otros medios

Lía Isabel Alvear. Ingeniera Agrónoma. Colaboradora de La Pluma. Colombia.

Rafael Enciso Patiño, Economista Investigador. Colaborador de La Pluma. Venezuela

Matiz, artista colombiano. Colaborador de La pluma. Bélgica

Éric Meyleuc poeta, escritor, hombre de teatro y militante sindical. Francia

Salvador López Arnal, colaborador de rebelión y El Viejo Topo.

Elio Ríos Serrano, médico, ambientalista y escritor. Maracaibo, Venezuela

Gilberto López y Rivas, Profesor-Investigador Instituto Nacional de Antropología e Historia, Cuernavaca, Morelos, México

Pedro Vianna, poeta, escritor, hombre de teatro y militante asociativo. Francia

Cristina Castello- Poeta y periodista argentina residente en Francia

André Chenet. Poeta y editor de revistas. Francia

Sandrine Féraud. Poeta. Francia

Cédric Rutter, periodista. Bélgica

David Acera Rodríguez, actor. Asturias (España)

Sinfo Fernández Navarro, Traductora Rebelion.org. Madrid

Susana Merino, Traductora Rebelión. Buenos Aires, Argentina

Agustín Velloso, profesor de la UNED. Madrid

Rosina Valcárcel, escritora, Lima, Perú

José Antonio Gutiérrez D. analista político solidario con los movimientos populares de Colombia

Carlos Casanueva Troncoso, secretario general Movimiento Continental Bolivariano 

Dick Emanuelsson, Reportero Suecia-Honduras

Mirian Emanuelsson, Reportera Suecia-Honduras

José Rouillon Delgado, Sociólogo-Educador Lima-Perú

Martín Almada, Defensor de los Derechos Humanos de Paraguay.

Graciela Rosenblum, presidenta Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Argentina

Annalisa Melandri, periodista. Italia 

Sandra Marybel Sánchez, miembro del Colectivo de Periodistas por la Vida y la Libertad de Expresión. Honduras

Miguel Segovia Aparicio, Poeta. Barcelona, España

Badi Baltazar, escritor. Bélgica

Antón Gómez-Reino Varela, Tone. Activista social. Galicia

Winston Orrillo. Premio Nacional de Cultura del Perú

Myriam Montoya, Poeta. Francia

Jaime Jiménez, abogado colombiano

Enrique Santiago Romero, abogado, ex director del CEAR. España

Hernando Calvo Ospina, periodista y escritor colombiano. Francia

Ramón Chao, periodista y escritor gallego. Francia

Jaime Corena Parra, Físico, Ingeniero Industrial y Doctor en Didáctica de las Ciencias. Venezuela

Fernando Reyes U., Economista. Venezuela

Sergio Camargo, escritor y periodista colombiano. Francia

Colectivo Regional de apoyo a Vía Campesina y Salvación agropecuaria. Colombia

Campaña Permanente por la Libertad de lxs Prisionerxs Políticxs Colombianxs, Capítulo Cono Sur

Juan Cristóbal, poeta peruano y periodista

Cristóbal González Ramírez. Periodista y profesor universitario retirado  y pensionado. Colombia

Antonio Mazzeo, periodista, escritor, Italia 

Mario Casasús,  periodista, México

Mario Osava, Periodista, Brasil

Félix Orlando Giraldo Giraldo, Médico. Colombia

Polo Democrático Alternativo-Seccional Suiza.

ARLAC-Suiza

Mónica Alejandra Leyton Cortes .Estudiante; Miembro del Colectivo Soberanía y Naturaleza. Colombia

Eliecer Jiménez Julio-Periodista-Suiza

Ángela Peña Marín, socióloga MsC en educación Ambiental, Colombia

Marta Eugenia Salazar Jaramillo, comunicadora social, Colombia

Diana María Peña Economista, Colombia

Adolfo León Gómez, Economista. Colombia

Héctor Castro, abogado. Francia

Elisa Norio, defensora de de derechos humanos y ambientalista. Italia

Guadalupe Rodríguez,  activista e investigadora de Salva la Selva. España

Jaime Corena Parra, Físico, Ingeniero Industrial y Doctor en Didáctica de las Ciencias. Venezuela

Fernando Reyes U., Economista. Venezuela

Enrique Lacoste Prince, artista cubano. Colaborador de La pluma. Cuba

Argentina

Aurora Tumanischwili Penelón, FeTERA FLORES (Federación de trabajadores de la energía de la República Argentina en CTA)

Guillermo López., FeTERA FLORES (Federación de trabajadores de la energía de la República Argentina en CTA) 

Ingrid Storgen, Responsable del colectivo Amigos por La Paz en Colombia.

Marta Speroni, Militante por los DD.HH. 

Igor Calvo, Militante de base del FNRP Honduras

Aline Castro, Red por ti América, Brasil.

María Rosa González, Comunicadora Social

Alejandro Cabrera Britos, Delegado general, ATE, Senasa Martínez, Dilab en CTA

Carlos Guancirrosa, Agrupación Enrique Mosconi

Carlos Loza, Junta Interna de ATE, AGP (Asociación General de Puertos en la Central de Trabajadores de La Argentina, CTA)

Eduardo Espinosa (Asociación de Trabajadores del Estado, en CTA), Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia de Buenos Aires

Carina Maloberti, Consejo Directivo Nacional - ATE-CTA

Convocatoria por la Liberación Nacional y Social, Frente Sindical, Argentina:

Agrupación Martín Fierro ( Varela - Alte. Brown - Matanza - Mar del Platay Neuquen )

,Agrup.Sindical Tolo Arce-ATE-SENASA, 

Agrupación "Germán Abdala" - ATE-Ministerio de Trabajo de la Nación,

Agrup. Agustín Tosco-Río Segundo-Córdoba,

Movimiento de Trabajadores Desocupados Flamarión-Rosario, Democracia Popular-Rosario, Comunidad Campesina de Tratagal-Salta, Biblioteca Popular Fernando Jara-Cipoletti-Río Negro, Unión de Trabajadores de la Provincia de Chubut.-

Europa

RedHer Europa (Red europea de Hermandad y Solidaridad con el pueblo colombiano)

Tribunal Internacional de Opinión Sur de Bolivar, Paris, Francia

La Confederación General del Trabajo del Estado Español (CGT).

Colectivo Coliche, La Rioja. España

El Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza. España

PASC Projet Accompagnement Solidarité Colombie. Canadá

CO.S.A.L. XIXÓN(Comité de Solidaridad con America Latina de Xixon)

ASSIA (Acción Social Sindical Internacionalista).Estado Español

Komite Internazionalistak de Euskal Herria-País Vasco

Comitato di Solidarietà con i Popoli del Latino America Carlos Fonseca (Italie)

Colectivo Iquique de la Universidad de Zaragoza. Estado español

Colombia

RedHer Colombia (Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia)

Traspasa los muros internacional en solidaridad con lxs presxs políticxs colombianos

Aca - Asociación Campesina De Antioquia

Acader - Asociación Campesina Para El Desarrollo Rural- Cauca

Afasba - Asociación De Familias Agromineras Del Sur De Bolívar y Bajo Cauca Antioqueño

Alianza De Mujeres De Cartagena: "Nelson Mándela"

Amar – Arauca

Ascatidar – Arauca

Asedar – Arauca

Asoagros - Asociación De Agrosembradores. Valle

Asociación Agroambiental Y Cultural De Taminango – Nariño

Asociación Agrominera Del Rio Saspí – Nariño

Asociación De Arrierros De La Montaña De Samaniego – Nariño

Asociación De Mujeres Y Familias Campesinas Sanpableñas - Cima Nariño

Asociación Movimiento Campesino De Cajibío – Cauca

Asociación Agroambiental Y Cultural De Arboleda – Nariño

Asojer – Arauca

Asonalca – Arauca

Asoproa – Antioquia

Cabildo Indígena del Sande Nariño

Cabildo Indígena de Betania Nariño

Cecucol - Centro Cultural Las Colinas. Valle

Ced Ins - Instituto Nacional Sindical

Cima - Comité De Integración Del Macizo Colombiano

Cisca - Comité De Integración Social Del Catatumbo

Cna – Choco

Cna - Coordinador Nacional Agrario

Cna Huila

Colectivo Icaria – Antioquia

Colectivo Orlando Zapata – Antioquia

Colectivo Soberanía Y Naturaleza

Colectivo Surcando Dignidad – Valle

Comité De Integración Del Galeras - Ciga Nariño

Confluencia De Mujeres Para La Acción Pública

Confluencia De Mujeres Para La Acción Pública – Antioquia

Confluencia De Mujeres Para La Acción Pública – Atlántico

Confluencia De Mujeres Para La Acción Pública – Centro

Confluencia De Mujeres Para La Acción Pública – Eje Cafetero

Confluencia De Mujeres Para La Acción Pública – Nororiente

Confluencia De Mujeres Para La Acción Pública – Suroccidente

Comité De Derechos Humanos De La Montaña De Samaniego – Nariño

Consejo Comunitario Del Remate Rio Telembi Nariño

Coordinador Nariñense Agrario

Corporación "Somos Mujer y Nación"

Corporación Aury Sará Marrugo

Corporación Jurídica Libertad – Medellín

Corporación Sembrar

Corporación Social Nuevo Día – Medellín

Cospacc - Corporación Social Para El Asesoramiento Y Capacitación Comunitaria

Cut  - Subdirectiva Arauca

Escuelas Agroambientales De La Unión – Nariño

F.C.S.P.P. - Fundación Comité De Solidaridad Con Los Presos Políticos

Fcspp - Seccional Valle

Fedeagromisbol - Federación Agrominera Del Sur De Bolívar

Fedejuntas – Arauca

Frente De Mujeres Populares De Bolívar

Fundación De D.H Joel Sierra – Arauca

Fundación Del Suroccidente Y Macizo Colombiano - Fundesuma Nariño

Fundación Territorios Por Vida Digna – Cauca

Fundación Tomas Moro –Sucre

Kavilando – Antioquia

Lanzas Y Letras – Huila

Movimiento De Mujeres De Los Pueblos De Nariño

Movimiento Juvenil De Nariño

Movimiento Juvenil Macizo Joven De Nariño

Mujeres Sobre Ruedas

Nomadesc - Asociación Para La Investigación y Acción Social

Organizaciones Sociales De Arauca

Periódico Periferia – Medellín

Pup – Poder y Unidad Popular

Proceso Nacional Identidad Estudiantil- Palmira

Proceso Nacional Identidad Estudiantil-Cali

Red  De Jóvenes Populares De Cartagena

Red De Agrosembradores De La Cordillera Nariñense

Red De Chigreros De Guachavez – Nariño

Red De Familias Lorenceñas "Las Gaviotas" – Nariño

Red Proyecto Sur - Huila

Firme aquí el Manifiesto 

Si este enlace ne funciona vaya a : http://www.tlaxcala-int.org/campagne.asp?reference=2

Traducciones disponibles : English  Français  Deutsch Ελληνικά  Italiano Português Türkçe 

Actualizado ( Sábado, 27 de Abril de 2013 19:58 )  

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Comentarios   

 
0 #2 UniversitarioMaria castro 10-06-2014 01:10
Los colombianos debemos luchar para que dadas las condiciones de paz podamos empezar a formar nuestra civilidad como la única manera de darle paso a una democracia real regida por los acuerdos ciudadanos; la paz es la corona de una sociedad con éxito.; la paz es civilización.
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0 #1 Los acuerdos de paz de La HabanaJorge Urrea 09-06-2014 02:35
Para el pueblo colombiano, los acuerdos de La Habana, significarían iniciar la liberación de las luchas sociales y sus líderes del INRI acusatorio por arte de los medios de comunicación y gobernantes, de ser actores o cómplices de la lucha armada y ello multiplicaría las posibilidades del desarrollo de la lucha de masas.
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