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¿Termina la latencia de un derecho fundamental no ejercido?

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¡Aquí estamos para recuperar el mundo que es nuestro!

Danny Glover. Okupa de Oakland.

Podría decirse sin incurrir en mucha imprecisión, que la historia de la humanidad ha sido una prolongada secuencia de desgarradoras luchas de pueblos sometidos a proveer de riqueza a pequeños grupos de personas, que se auto proclaman orientadores de la humanidad.

Tal remoquete de Very Important Person -VIP- les ha hecho creer que pueden disponer de sus congéneres, de la naturaleza y de la vida.

Desde cuando la costumbre de dejar por escrito ciertos acuerdos entre personas y entre éstas y los gobiernos, ha hecho carrera como fórmula para procurar una más sana convivencia, entonces se empieza ha hablar de derecho positivo. Sin embargo lo que pareciera un avance en términos de madurez social de la especie humana, se ha tornado en realidad una ruta de involución en términos de casi retorno a la barbarie.

Solo dos casos para ilustrar:

1.     En el planeta durante las dos últimas décadas se ha tornado frecuente el uso del uranio empobrecido como arma de guerra, pese a que desde 1996 la Organización de las Naciones Unidas lo ha considerado inconveniente. La presión de los países imperiales a Irak, ávidos por apropiarse de la riqueza petrolera de ese fragmento del planeta, se ha llevado a cabo utilizando dicho material. Un estudio[1] realizado en Faluya en 2010, encontró que los casos de cáncer, malformaciones congénitas y mortalidad infantil, era un poco más del 60%; la tasa de defunciones puede señalarse como de 80/1.000 y se encontró a su vez una inversión en la razón de los sexos. Sobre este último aspecto puede decirse que si se tiene como constante una relación de 1050 niños por cada 1000 niñas, el estudio encontró que por cada 1000 niñas hubo 860 niños, dato entre 0 y 4 años, lo cual sería un indicio de daños a nivel de genes.

2.    En Colombia para que el banano y la palma africana puedan llevarse al mundo y  enriquecer algunas empresas, el Ejército, Brigada 17 llevó a cabo la Operación Génesis so pretexto de una acción contra el Frente 57 de la guerrilla de las FARC-EP; un sobreviviente de ella narra el horror padecido y nunca olvidado: Nuevamente los bombardeos. El 27 de febrero estando allá en Bijao, llega un grupo de paramilitares y un militar, a eso de las 9:00 de la mañana, MARINO LOPEZ, me dice estoy con miedo, no se si salir a Turbo. Los paramiltares y también militares rodearon todo el caserío, la gente ya había salido unos más arriba, otros a La Tapa. Nos juntaron a todos, nos amenazaron. A MARINO lo obligaron a bajar unos cocos, él como entre el miedo, y nosotros diciéndoles, "ya nos vamos". MARINO les decía, si fueron tres días los que nos dieron", y dijo uno "ustedes se van hoy". Dos de los doce militares tomaron a MARINO, y luego de entregarles los cocos, él se puso sus botas y su camisa, y les pidió sus documento de identidad. Uno de ellos dice: "ahora si quiere el documento de identidad, guerrillero". Reclámelos a su madre, y vuelven a acusarlo de guerrillero. Y les dice: "ustedes saben que yo no soy". Lo insultan, lo golpean. Uno de los criminales coge un macheta y lo corta en el cuerpo, MARINO intenta huir, se arroja al río, pero los paramilitares, lo amenazan, "si huye, le va peor". MARINO regresa, extiende su brazo izquierdo para salir del agua. Uno de los paramilitares le mocha la cabeza con la macheta. Luego le cortan los brazos en dos, las dos piernas a la altura de las rodillas. Y empiezan a jugar fútbol con su cabeza. Todas y todos lo vimos. Ya no había nada más que decir, qué hablar. Todo estaba dicho. Endiablados, sin ninguna fe, ninguna moral. Todo gris, el alma, el cielo, la tierra. Todo se hizo silencio. Todo fue terror. El bombardeo del cuerpo, el bombardeo del alma. La muerte se hizo un juego”[2].

Después de la tragedia humana de la Segunda Guerra Mundial y quizá del cansancio y desprestigio de sus organizadores, un acuerdo global nace para intentar establecer cierta armonía en la convivencia: la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Tal armonía tenía y tiene aun como fundamento garantizar a cada ser humano lo que le es inherente, connatural, como la vida, la libertad, la protección, la participación, ser considerado inocente hasta tanto no se demuestre lo contrario, a la privacidad, a tener un predio para establecerse, a opinar y disentir, a departir con sus congéneres, a trabajar, a la salud, a la recreación, a la educación... en fin... los Estados se comprometieron a que las personas puedan disfrutar lo que les es propio y les han dado el nombre de derechos.

Sin embargo, el sistema económico ha sido el privilegiado cuando los gobiernos administran la naturaleza, patrimonio de la humanidad y de la vida. El sistema económico ha conculcado los derechos consagrados y por tanto el compromiso de los Estados no pasa de ser un permanente proyecto que dura ya 63 años, ¡casi una vida!.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos aplica para cuanto Homo sapiens vive y vivirá, pero si los Estados por su maridaje con el sistema económico no los garantizan, máxime cuando tal sistema ha evolucionado hasta hacerse superior a ellos, los pueblos están en la obligación vital de exigirlos. ¡He ahí el origen de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos! acordada en Argel en 1976 después de casi 30 años de desesperanza.

La Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, aboga por la autodeterminación, la paz, la liberación de cualquier colonialismo, la administración autónoma del patrimonio natural y cultural, invoca la solidaridad como fundamento del desarrollo económico... en fin... consagra el derecho que tienen los pueblos de luchar por hacer realidad los derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. De todo lo anterior puede colegirse que los Estados no han sido efectivos al momento de garantizar una vida digna para el colectivo humano y que por tanto la lucha por lograrlo es legítima; es este entonces un derecho que ha estado latente esperando la disciplina social que de cabida a la solidaridad.

Este particular momento de la historia habla de el pulso esbozado en el párrafo anterior; Okupas, Indignados, 99%, la solidaridad con los Cinco cubanos, el movimiento estudiantil chileno... y hablando de Colombia, puede mencionarse el logro del estudiantado en términos de haber logrado echar para atrás una reforma lesiva a la educación; la defensa del páramo de Santurban, rescatado de una transnacional minera por la presión organizada de la población. Además en días recientes, la argumentación científica veraz y también organizada, impidió que se asperjara el herbicida 2,4-D amina, nocivo para la saluda humana y ambiental.

Ahora bien, si el sistema económico ha atropellado la dignidad humana, lo cual de por si es aterrador, también lleva a cabo tropelías contra la naturaleza, tejido vital que acuna la vida; resquebrajado este, es la vida que que queda en entredicho ni bandas presidenciales, ni títulos, ni tarjetas de crédito... serán garantía de supervivencia.

El momento es crucial; no habrá mucho tiempo para dilapidar en más reuniones y discursos; la vida y la humanidad con ella deben ponerse en el centro de una mesa redonda, sin jerarquías y desde abajo definir el rumbo de la historia. La naturaleza tendrá que ser la variable independiente a la que se circunscriben la sociedad y la economía.


[1]    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=133581

[2]    http://justiciaypazcolombia.com/Operacion-Genesis-Tortura-y

 

Lía Isabel Alvear especial para La Pluma, 10 de diciembre de 2011

 

*Lía Isabel Alvear Ramirez: Ingeniera Agrónoma de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín. Estudios y experiencia tanto en Agroecología como en Complejidad, Educación y Transdisciplinariedad. Corresponsal de “La Pluma dice lo que el hombre calla…”

Articulos de Lia Isabel Alvear publicados por La Pluma:

Reflexiones sobre el asesinato de Alfonso Cano

Desconcertante intervención de una ¿víctima? de Mapiripán

Tribunal Ético en Ecuador por una justicia alternativa

VIII Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo : La Agroecología como servicio ecosistémico[1]

Día para reflexionar sobre el agua

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Los Derechos Humanos

 

 

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