Algo está cambiando ante nuestros ojos, el vestido de la civilidad parece ya un traje viejo guardado en un baúl de antigüedades; allí, al lado de otros atavíos que en su momento fueron modernos. Aún apelamos al concepto de democracia para refugiarnos, como en una tarde en casa de abuelos, en un viejo vestido de un pariente lejano.
El mismo viejo baúl contiene en su estructura empolvada un olor atractivo y añejo que nos recuerda el estado liberal.
Es posible que usted no lo hubiese advertido, hasta hace poco tiempo tampoco yo lo había notado. Han aparecido nombres nuevos en un nuevo país que antes no existía, uno que no se descubrió en el siglo XV y no logró entrar en los repartos que los europeos hicieron de África en el siglo XIX, y no es una fábula. Ese país fue fundado en 1945. He de pedir disculpas a nombre de la filosofía, la que fue sagazmente usada para disuadirnos. Y debo hacerlo porque es a ella a donde pertenezco. Los embelesamientos propiciados con el lenguaje nos hicieron creer firmemente que todo se puede hacer con palabras, a la manera del Génesis: “y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Este nuevo país, poderosamente tirano e incontestable, está hecho de palabras, no es realmente una neoplastia geográfica, no es un neonato. Más bien es un eterno feto que el mundo carga consigo. Controla los tejidos del planeta entero, se nutre de todas las células nacionales y desconoce la existencia del mundo externo, por lo que puede exigir que dentro de su geografía todo se amolde a su posibilidad de vida, por eso impone un antiguo concepto de libertad, la libertad dentro del feudo, la libertad de circulación que ostentaba el siervo, o como la que puede ostentar hoy un individuo con su pequeña verdad, realmente su gran engaño. Desde la fundación de la ONU y de allí hasta nuestros días, había configurado el sometimiento del mundo a los caprichos del derecho internacional, y para establecerse pacientemente fue rompiendo las naciones y con ellas la democracia, la promesa hecha al individuo autónomo, el estado de derecho. Su tarea era imponer la tradición estadounidense de convivencia, incompatible desde el principio con el estado liberal. Podría decirse que el socialismo tuvo tan corta duración en la vida fáctica del planeta, como lo tuvo el estado liberal y la democracia. Dos proyectos frustrados por el Estado Comunitario.
Internacionalización, globalización, planetarización y cualquiera de esas palabras recientes (que todas significan lo mismo: estadounidización o puritanización), no eran parte del estado liberal, las relaciones internacionales estaban sugeridas sin la agresión a la soberanía de los pueblos sobre su nación, asunto ya desaparecido. Una palabra como colombianización, no se refiere a la misma dimensión, pero si a la táctica de cómo se instala definitivamente en América Latina, la fisiología del nuevo orden mundial. La del modelo piloto que empieza a ser aplicado a los hermanos latinoamericanos y de la cual hemos sido víctimas los colombianos.
Colombianización
En la década de los ochenta el mundo empezó a ajustarse a la transformación que daría por terminado el estado liberal. Los ochenta en Colombia iniciaron un nuevo momento de violencia que rompió los lazos de la civilidad; el narcotráfico y el surgimiento de grupos paramilitares fueron continuos a la gran modificación constitucional del 91, que se constituyó en el camino para viabilizar las propuestas internacionales de instalación del nuevo orden mundial. Todas las leyes surgidas entonces son la muestra de la gran transformación, que los ciudadanos y los grupos de izquierda entendieron como el gran pacto democrático. Un terrible engaño fue hacer creer a los colombianos que con la constituyente se instalaba por fin la viabilidad de la democracia. Pero mire usted de cerca las condiciones que se resolvían con esta manera de convocatoria a toda civilidad hacia la participación. La elección popular de alcaldes ya había sido instalada en 1986, y no obedecía a una reclamación de la ciudadanía ni de los grupos de izquierda; parecía llegar providencialmente a salvar la democracia. Pero, mirémoslo en el contexto internacional. La Carta Europea de Ordenación del Territorio establecía desde 1983 las condiciones para la implementación de la ordenación del territorio para facilitarle las condiciones geográficas de poder al Estado Comunitario. Con un alto interés en vías terrestres, comunicaciones y medio ambiente, de modo que de allí nació el CPLRE (Congreso de los Poderes Locales y Regionales ante el Consejo de Europa. El 15 de octubre de 1985 se estará firmando en Estrasburgo la Carta Europea de Autonomías Locales. En el proceso de descentralización bajo el compromiso de fortalecer las autonomías locales empoderando a las comunidades. Estas fueron las capitulaciones más importantes del estado nación para la constitución efectiva de la Unión Europea en 1992. En este contexto, estados unidos no tiene que realizar ajuste alguno, dado que es la manera como está organizada su población, bajo la tradición de los puritanos, desde el siglo XVII.
En Colombia se da por lo tanto, la elección popular de alcaldes en 1986, momento en el cual la constitución centralista de 1886 cumplía 100 años y recibe su última reforma. En ese momento se daba un duro golpe a la estructura estatal. De allí en adelante, los ajustes para la federalización del estado se materializaron en leyes que iban a desprenderse de la nueva constitución en 1991; cuando Virgilio Barco aprovechando la situación de orden público (ocasionada por el narcotráfico y el sicariato), sugirió la realización de la Asamblea Constituyente. Si, también yo ahora me siento decepcionada, porque en su momento también juzgué que en verdad el estado se estaba modernizando. En realidad lo moderno empezaba a desaparecer de nuestro país para dar lugar al nuevo orden mundial. El ordenamiento territorial y la participación de las comunidades, fueron las primeras formas en las que intuimos una democracia pragmática, que parecía llegar a salvar la democracia liberal. Pero de la democracia y del ciudadano empezaba a quedar poco, a lo sumo el derecho al sufragio y el derecho a recibir información, como podrá observarlo en los planes nacionales de desarrollo del presente siglo. Así se hicieron los Planes de Ordenamiento Territorial con participación comunitaria, en medio del jolgorio y la aparente apertura democrática, nadie pareció advertirlo. La Ley General de Educación de 1994 también establecerá el concepto de comunidad y aprenderá a hacerlo una realidad tangible. La comunidad decide lo que quiere y luego debe auto gestionar para conseguirlo. Las palabras Misión, Visión, Valores Corporativos, Planeación Estratégica, se impusieron por la vía pedagógica más cercana al objetivo: la escuela. El establecimiento de unas condiciones morales que sirvan de cerco a la comunidad, por fuera de las cuales un individuo está desprotegido. No fueron pocas las contradicciones entre los derechos individuales asistidos por la constitución, y los nuevos deberes surgidos de la voz de la comunidad y expresados en el Manual de Convivencia. Aquello que estaba aprobado por la comunidad en las normas de convivencia, podía incluso afectar los derechos civiles del individuo amparado por la constitución política.
El ciudadano empezó a tomar nuevos nombres en el contexto internacional, al punto que hoy el Consejo de Europa afirma que la noción de ciudadano ya entró en desuso por no admitir una definición estable; que el término más congruente ante el nuevo escenario político internacional es el de comunidad, correspondiéndose con el modo como hoy vive el individuo respecto a su localidad, región y nación. A propósito de esta transformación, las palabras ciudad, departamento, barrio han perdido la misma connotación. Esto estaba en los planes de educación de las universidades y colegios colombianos, mucho antes de la nueva Ley General y la constitución del 91. El concepto Colombia: país de regiones, aparece en la década de los ochenta. El individuo no es importante en el estado comunitario, la comunidad ocupa el lugar preferente. Por ello es posible en Colombia la existencia de fosas comunes con un mismo nombre en la lápida para todos: falso positivo.
Paramilitares y Narcotraficantes
Pero la colombianización iría a consistir más en el establecimiento de grupos autónomos de poder militar y económico al margen de la ley. Paramilitares y narcotraficantes vasallos del nuevo orden mundial en Colombia. De ahí que un Carlos Lehder, que se mostrara con ánimos nacionalistas, estrenara la gran humillación al estado jurídico nacional: la extradición, ya aprobada en 1980. Por lo demás, no había objeción a su conducta delictiva, solo a su rebeldía nacionalista y su postura antiimperialista frente a los estados unidos, que lo emparentaba con los movimientos de izquierda colombianos. Con nacionalidad alemana, alcanzó a divisar la necesidad de fundar un Movimiento Cívico Latino.
No es por incapacidad del estado colombiano que no se detienen y en cambio se usan delincuentes para establecer mayores condiciones de violencia que constriñan al colombiano de a pie, en los últimos veinte años del siglo XX. El narcotraficante hace sus grandes haciendas con la ayuda de su ejército personal de paramilitares y disemina a su paso una procesión de desplazados. Las ciudades se diseminan en comunas (nueva manera de organización de la ciudad) y éstas se enfrentan a los asesinos a sueldo que se producen en abundancia en los poblados más pobres. Las redes de mercado de drogas, establecen nuevas maneras de autoridad frente a las que el ciudadano está despojado de su antigua condición. No sucedió por casualidad, todo esto estaba previsto. Cuando el consumo de licor se había agudizado en estados unidos, también se acudió al avivamiento de las comunidades; a través de la autogestión comunitaria se organizaba el desarrollo local y el control moral sobre el individuo. Un control efectivo en el que el individuo no está provisto de su autonomía y el derecho. Así, en 1932 volvía a vivirse en estados unidos, bajo un estado de conmoción y avivamiento, el espíritu comunitario, en el lugar en donde había fracasado la democracia, el ciudadano y con ellos, el estado liberal. Pero es que de esta manera había nacido el espíritu nacional del estadounidense en el siglo XVII, una comunidad del avivamiento espiritual. A falta de lazos históricos y tradición para fomentar el sentimiento nacional, los puritanos habían sido avivados por la habilidad oratoria de los pastores George Whitefield y Jonathan Edwards, quienes lograron despertar una conmoción colectiva y hacer de fervorosos convulsos o avivados, los pioneros para el mundo del comunitarismo, que equívocamente fue asumido como la primera forma de democracia.
Planes Nacionales de Desarrollo
En Colombia, a la vez que se dan los cambios sociales que conmocionen la vida del ciudadano, se van dando los cambios estratégicos que se verán absolutamente materializados en los últimos Planes Nacionales de Desarrollo. Desde el Cambio Para Construir la Paz (1998-2002) en donde a todas luces, el acompañamiento financiador de estados unidos estuvo atado al Plan Colombia. Hasta llegar a la justificación de la implementación del estado comunitario; hasta los dos Planes Nacionales de Desarrollo siguientes que conocimos con los nombres de Hacia un Estado Comunitario (2002-2006) y El Estado Comunitario: Desarrollo Para Todos (2006-2010). No mencionaremos los anteriores, en los que se podrá advertir la armonía del camino que conducía a la colombianización; es decir a la aplicación en Latinoamérica del nuevo orden mundial. Un estado que va a propiciar el desarrollo económico de las iniciativas privadas que equilibren el mercado, con cuyos aciertos, sumados a la aprobación popular (de ahí que será un gobierno populista de corte conservador), se medirán los aciertos estatales. En todo caso la eliminación del diálogo con grupos de poder civil, partidos políticos y sindicatos será el que propiciará una relación directa entre el gobernante y las comunidades. Luego de instalado el estado comunitario por ordenes externas a la nación y al gobernante de turno; se iniciará el afianzamiento de los valores del capitalismo. ¿Había ya notado que Capitalismo y Democracia no están necesariamente unidos? Ya podemos verlo de cerca, el capitalismo puede convivir perfectamente con totalitarismos, como lo presenciamos en el siglo pasado, y con el estado comunitario, como lo observamos ante nuestros ojos. De modo que defender la democracia no significa necesariamente defender el capitalismo; al parecer todo lo contrario sucede: la democracia resultó ser un obstáculo para el desarrollo de este modo de producción.
El actual Plan Nacional de Desarrollo se llama Prosperidad Para Todos (2010 -2014), el que ya no tendrá que usar las estrategias del doble período del gobierno anterior. Ya se instaló el estado comunitario, ahora hay que afianzar los logros económicos, conservando la estrategia de menos violencia y más seguridad, la misma que, finalmente Colombia comprobó, no tenía nada de democrática. Un Plan que visto en sus objetivos estratégicos queda al desnudo: Innovación (hacer del “cambio climático”, y en especial del invierno, una oportunidad empresarial para iniciativas privadas), Buen gobierno (continuar la tarea de relación entre gobierno y ciudadano, establecida por el anterior gobierno, la única condición que admite el término de ciudadano es su “derecho a recibir información”), Relevancia Internacional (búsqueda de ascenso al selecto sector de los países desarrollados a través de las relaciones internacionales, las cuales ingresan como relaciones de cooperación; es decir, Colombia actuará en defensa de los intereses superiores de la comunidad internacional, atendiendo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como lo dice textualmente el Plan Nacional, en los Soportes Transversales de la Prosperidad Democrática Capítulo VII) y Sostenibilidad Ambiental (afianzar las prácticas ambientalistas que anticipen ideológicamente el desastre natural). Resulta comprensible que en las noticias diarias se observen las intenciones de provocar la conmoción o avivamiento a partir del riesgo ambiental, en especial lo relacionado con el invierno.
Populismo Conservador
La colombianización ingresa en las antiguas sociedades por la vía del conservadurismo y se establece bajo la forma de un populismo conservador. En Colombia las condiciones han estado dadas desde el desarrollo de su historia, su tendencia conservadora de base, instalada en la ideología bajo la forma de arribismo (odio por el propio mestizaje), han sido usufructuadas por la ideología comunitarista. Existen por lo menos seis aspectos que pueden identificarse como la base sobre la que se establecerá el populismo conservador:
1. Desde el origen de los partidos en el siglo XIX, liberal es sinónimo de negro y de pobre, los liberales (y posteriormente los comunistas) son ateos.
2. Dentro de sus prácticas de exclusión de la oposición, Colombia ha experimentado la complicidad entre el Estado y las guerrillas conservadoras.
3. La iglesia católica en Colombia ha afianzado y auspiciado la violencia civil tomando partido en las contiendas a favor del conservadurismo y en contra del liberalismo y los peligros del comunismo.
4. El conservadurismo tuvo su manifestación en el Frente Nacional, pero sus ambiciones se han extendido en la desaparición de toda ideología política a fin de retener el poder en manos de las oligarquías y el reparto burocrático, como nos los explica Marco Palacios.
5. El individualismo agrario ha generado violencias y movimientos sociales de importancia para enfrentar el despojo a campesinos e indígenas. Sin embargo ese individualismo también ha sido el posibilitador del ascenso social, por la vía militar, para los pobres más ambiciosos y temerarios, con ayuda de los cuales han logrado mantener y extender la propiedad sobre la tierra, prescindiendo de las leyes.
6. El liderazgo del conservadurismo antioqueño ha generado substanciales imposiciones ideológicas a través de su espíritu emprendedor y colonizador. En estas condiciones pudo instalarse esa forma convulsa de manifestación de apoyo popular, a un gobierno de extrema derecha que instalaba el pánico colectivo a nombre de la seguridad.
Autonomías Locales y Corrupción
Al llegar a estos momentos ya es comprensible que aquello prometido por las autonomías locales no iba a ser una democracia real. Los ciudadanos ya empiezan a darse cuenta que el estado centralista de 1886 no ofrecía tantas garantías como el estado comunitario a los empresarios de la política, haciendo soportar un despotismo aún mayor a las ciudades. Narcotráfico, paramilitarismo y política se han mezclado irremediablemente. La participación del ciudadano en asuntos públicos es castigada directamente con la pena de muerte por los actores armados de la comunidad. El delito goza de plena inmunidad y el ciudadano carece de derecho efectivos.
El estado comunitario tiene una firme base moral, en donde el individuo es cercado por la comunidad y en ello establece su estructura funcional. En estados unidos las comunidades de iguales (descendientes de europeos) podían acudir a la virtud del ciudadano y el poder moral coercitivo de la comunidad. No obstante haberse eliminado la posibilidad del mestizaje, con la eliminación del indígena y haber encerrado en ghetos a los negros, en los que no se reconocerá la condición de igualdad (recordemos a Luther King y a Lennon, luchando por los derechos de los negros). Tampoco es despreciable el hecho de la autorización para el porte de armas al individuo, que ha sido un asunto inherente al sueño americano o más correctamente sueño estadounidense. Por lo que ya podemos prever que democracia como tal jamás ha existido en estados unidos. La palabra TODOS no incluye a los diferentes y la bondad o virtud del individuo siempre podrá obligarse con un arma. El estado comunitario estadounidense funciona de esa manera.
El proceso de colombianización tiene las mismas fronteras, el poder coercitivo y moral de la comunidad sobre el individuo. El paramilitar parece decir “el mejor ciudadano es el ciudadano muerto”, así como los puritanos acuñaron en estados unidos el lema “el mejor indio es el indio muerto”. El auspicio del gobernante a los grupos armados, no es un asunto del cual se tengan pocas noticias y evidencias en Colombia en los últimos años. Que este asunto sea ahora local, parece diseminar el problema, y avasalla al individuo de impotencia real frente al orden social que le constriñe. El individuo está cercado, obligado a aislarse; está cada vez más solo frente al poder internacional.
Revolución Armada
El nuevo orden mundial ha establecido el estado comunitario a través de una revolución armada súbita y violenta que derribó el estado liberal y con él al ciudadano y su democracia. Estamos ante estos síntomas: Eliminación de los límites del Estado-Nación, autorización de interferencias extranjeras en las legislaciones nacionales, desvanecimiento del ciudadano, desaparición de lo público (bien común), afianzamiento de los centros locales de poder, destrucción de la legitimidad, invalidación de los partidos, abolición de las disidencias, intolerancia al pluralismo ideológico y político, debilitamiento del poder judicial, constreñimiento del poder legislativo nacional, imposición foránea sobre el poder ejecutivo nacional, debilitamiento de la administración judicial nacional, establecimiento de preceptos morales que se pretenden universales y garantizan el ejercicio de un poder inexorable por fuera de la estructura de poder nacional; prohibición de manifestaciones civiles y asociaciones sindicales; suministro de poderes inmediatos a las mayorías, que sustituyan lo jurídico, y que le da estatus de aparente democracia directa; establecimiento de la pena de muerte por encima de poder legislativo y judicial.
Así como la burguesía hizo que las multitudes empuñaran sus armas para abolir el estado monárquico, ahora ha convocado a multitudes de pobres ambiciosos para empuñar las armas contra el ciudadano y sus derechos. El objetivo vuelve a ser el mismo, la conservación del poder en las minorías privilegiadas. Es decir que la burguesía ha hecho dos revoluciones armadas, en ninguna de las dos ha empuñado las armas y siempre ha podido contar con la utilidad del ejército de los pobres para instaurar su poder. No veo, y espero que usted tampoco, ninguna objeción moral ni política para usar la misma estrategia que la burguesía: La revolución armada. Ellos llevan más de dos siglos practicándola. Esta vez ha ofrecido a los pobres, el ascenso social venido de su condición militar, como a los ¡vasallos en el feudalismo! La tarea es la misma, cuidar militarmente de los predios del señor. Estos son los narcotraficantes y paramilitares, pobres ascendidos vendiendo su capacidad criminal a los señores: las oligarquías de siempre.
Nuevo Orden Mundial
El señor (propietario) sostiene relaciones de fidelidad con el monarca (comunidad internacional) a quien le obedece; pero en verdad que algunos señores (multinacionales) hoy han superado en poder al monarca.
No es la primera vez que entendemos que detrás de toda ambición del burgués, se hallaba su envidia de la nobleza. En realidad un burgués no profesará el liberalismo, su convicción es realmente conservadora; por eso le estorban tanto el estado liberal como el socialista, y los ha eliminado para su fortuna. El nuevo orden mundial es una copia del despotismo ilustrado, que conserva en apariencia ideas liberales, para alcanzar la conservación de los poderes económico y político, de manera absoluta. El derecho internacional, un concepto vacío, acabado de inventar al finalizar la segunda guerra mundial, ha establecido los feudos y las relaciones de vasallaje que implantan relaciones de fidelidad, presionadas por el riesgo de guerras o invasiones (echando mano de insurrecciones populares inoculadas, a las cuales asiste con armas y estrategias, al buen modo de todo burgués, que no ha podido consolidar ningún poder en el mundo sin hacer uso de revoluciones armadas). El poder de veto no dejará de aparecérsenos como disociado a la democracia; y absolutamente coherente con el absolutismo. Las autonomías locales, unidas a la producción agraria fueron el fundamento del feudalismo. Lo propio de las relaciones entre los estados liberales es la ausencia de una autoridad de control supranacional, que se sitúe por encima de estos estados independientes.
Un poder internacional absolutamente desconectado del poder del pueblo y del mismo modo absolutamente poderoso para gobernar sobre los pueblos, no está emparentado con la democracia ni el estado liberal. Parece rezar “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. El Derecho Internacional, es la puerta por la que ingresan las tácticas de implementación del imperialismo y se establece la capitulación del Estado -Nación. Este modo de democracia puritana, que no es más que un republicanismo conservador, es el modo como se ha cumplido la tarea misionera de los puritanos estadounidenses, para adueñarse de los destinos del mundo.
Es necesario advertirle a usted, que esté atento a todo aquello en lo que se menciona el medio ambiente, toda vez que este asunto es de vital importancia para el nuevo orden mundial, como podrá comprobarlo en los planes de desarrollo colombianos, y las cartas europeas y orientaciones de la Unión Europea. Acaso nos estemos enfrentando a la prohibición de usar los recursos naturales que por ahora están reservados para el desarrollo económico de las multinacionales. Acaso nos esté siendo advertido que este suelo ya no es nuestro, porque ya no tenemos patria, nación, soberanía, asuntos todos despachados con la revolución armada del nuevo orden mundial. Acaso se nos esté haciendo sentir siervos atados a la gleba, no propietarios jamás del terruño que trabajamos. Cualquiera sea la intención, debe usted darse por advertido o advertida.
Es muy posible que todavía pensemos que hay que buscar soluciones políticas concertadas, a pesar de que ese tipo de soluciones no han sido jamás usadas en la historia, a no ser en Inglaterra, en donde los comunes lograron algún poder político. Tal vez sea esa la propuesta a la que se nos quiere seducir. El retorno al feudalismo y la monarquía constitucional a la manera inglesa. En todo caso, hasta el estado liberal fue implantado a sangre y fuego por la Revolución Francesa en Europa y por las de independencia en América. La burguesía está allí por el poder de las armas, así como el poder internacional con su armamento, sus tropas de la ONU y sus aliados militares. Le aseguro que no están allí para la seguridad suya o mía, concepto tan valioso para el Derecho Internacional (y para la colombianización). La seguridad de ellos está pensada incluso contra Usted y contra mí.
Los tiempos venideros dirán que nosotros, Usted y yo, hemos presenciado una revolución eminentemente armada, y que fue de ese modo como se instauró el Nuevo Orden Mundial. Que el Estado Liberal, con el ciudadano y la democracia, duraron muy poco en el tiempo, así como los estados socialistas. Que la democracia fue tan corta en el siglo XX, como el socialismo y que ambos conceptos gozan de la misma fragilidad y utopía, porque a usted y a mí, tal vez, nos faltaron las fuerzas para defenderlos. El estado comunitario, como podrá sospecharlo, es un estado absolutamente conservador y anacrónico, enemigo del estado liberal (democrático) y del socialismo. Por ahora me voy pensando que en efecto el imperialismo si iba a ser la fase superior del capitalismo como nos lo advirtiera Lenin, pero que ahí no terminaba la ambición, porque el feudalismo es, por ahora, la fase superior del imperialismo.
Marta Lucía Fernández Espinosa, especial para La Pluma, 3 de diciembre de 2011
*Marta Lucía Fernández Espinosa: Filosofa. Corresponsal de “La pluma dice lo que el hombre calla…”
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