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La otra guerrilla colombiana podría incorporarse al diálogo de paz-Entrevista al Comandante del ELN Nicolás Rodríguez Bautista (Gabino)

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EXCLUSIVO • El comandante Gabino anuncia que el  Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, espera incorporarse al proceso de negociaciones abierto por las FARC y el Gobierno.

Miembro del ELN desde su creación en 1965, “Gabino" sucedió en 1998 al sacerdote Manuel Pérez entonces jefe del movimiento revolucionario armado. DR

El proceso de paz colombiano, que comenzó hace dos semanas en Oslo, entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) parece aún muy frágil. ¿La llegada a la jugada del Ejército de Liberación Nacional (ELN) dará el impulso decisivo? En esta entrevista concedida a El Correo, Nicolás Rodríguez Bautista, comandante de la segunda guerrilla del país, declara la voluntad de su movimiento de incorporarse a la mesa de negociación común al Estado, a las FARC, al ELN, y también a la sociedad civil, otra olvidada del proceso en curso
Miembro del ELN desde su creación en 1965, “Gabino" sucedió en 1998 al sacerdote Manuel Pérez entonces jefe del movimiento revolucionario armado. Implantada también  en las ciudades, el ELN sufrió durante los años  2000 una fuerte erosión, en algunos de sus  bastiones  rurales. No obstante, cuenta aún con más de 2.500 guerrilleros activos en sus filas y otros tantos milicianos, contra 9.000 de las FARC. Tras años de tensiones, los dos grupos rebeldes comunistas entraron en un proceso de diálogo y de no agresión. A finales de octubre, el ELN se unió a la  petición de las FARC, proponiendo al Gobierno  un alto el fuego como preludio a un compromiso común hacia  la paz.

El Correo: Las FARC acaban de iniciar un diálogo con el Gobierno. ¿Cuál es la posición del ELN frente a este proceso?

Nicolás Rodríguez Bautista: acogemos con beneplácito  la instalación de la mesa de diálogo y deseamos pleno éxito a este esfuerzo emprendido por dos de las partes en conflicto en la búsqueda de la paz para Colombia.

¿Están  en contacto con el Gobierno para abrir a su vez el diálogo?

Cuando el Presidente [Juan Manuel] Santos anunció [en agosto] la existencia de las conversaciones con las FARC, invitó públicamente al  ELN  a discutir. Puedo garantizarles que tomamos nota. Hace más de veinte años que estamos buscando una apertura que nos conduzca a la salida no violenta del conflicto social y armado de Colombia y así lo hemos notificado. La disposición del Gobierno de responder a esta solicitud de la insurrección y de diversos sectores de la sociedad colombiana es bienvenida.

¿El ELN podría incorporarse rápidamente a la mesa de diálogo entre el Gobierno y las FARC? ¿Cuáles son  sus relaciones actualmente  con estos últimos?

Es posible y conveniente, a largo plazo, que los debates que llevaríamos con el Gobierno converjan  con los realizados por  las FARC. Esto sería un paso importante.

Coincidimos con casi todos los puntos de la agenda y de los objetivos de diálogo propuestos por los FARC. Así como  tenemos motivos de lucha y objetivos similares, como lo demuestra nuestra reciente declaración común.

¿Qué condiciones técnicas, políticas y militares plantean ustedes para incorporarse a este proceso?

No voy a entrar en detalles, hay que ser pragmático.

El Gobierno rechaza un alto el fuego. ¿Pero ustedes, están dispuestos, por ejemplo, a liberar a sus prisioneros y a renunciar definitivamente a los secuestros 1 para abrir el camino al diálogo?

Mantener  un levantamiento armado es muy costoso, pese a las modestas condiciones que  desde hace casi medio siglo soportamos, el asalto permanente del ejército más numeroso y más sanguinario del continente. Esta es la razón por la que no podemos renunciar a esta fuente de financiación. A menos que una mesa de diálogo conduzca a un acuerdo que permita precisamente estos cambios sin atentar contra  nuestro mantenimiento y nuestra seguridad. Sobre la cuestión de las detenciones (retenciones), debo aclarar una cosa: numerosas bandas criminales, los paramilitares y los agentes del Estado cometen delitos bajo la cobertura de la insurrección. Es especialmente el caso de las detenciones, lo que explica que las cifras atribuidas al ELN no tienen ninguna base real.

¿Exigen ustedes la participación de las organizaciones populares en las deliberaciones?

Creemos que un proceso de paz sólo tendrá éxito si hace participar a los sectores sociales, principalmente populares y de la clase media que no se sienten representados por el Gobierno, ya que la esencia del conflicto colombiano no radica en  la existencia de una rebelión armada. Tiene dimensiones económicas, políticas y eminentemente sociales. La injusticia, la represión y las desigualdades son el origen del levantamiento armado de importantes sectores de la juventud colombiana, durante la década de 1960.

En la actualidad, Colombia es, después de Haití, el segundo país más desigual del continente y sus instituciones están entre las más corruptas. La mayoría de las muertes violentas no son el producto del conflicto armado, ellas son provocadas por la delincuencia y la violencia social generalizada. En el campo, la única presencia del Estado son  sus fuerzas represivas. Es la sólo respuesta que ofrece al descontento popular.

Las reformas del Presidente Santos son más publicidad que realidad. La crisis que vive Colombia es profunda y múltiple. El tejido social ha sido muy afectado, se necesita una salida consensual, es la única garantía de paz. De ahí la importancia de una implicación de la sociedad como lo reclamaron las organizaciones populares y sociales en octubre.

¿El diálogo puede convertirse en negociación y abrir el camino de la paz?

Es nuestro deseo y el clamor que une a casi todos los colombianos. Sin embargo, hay muchas dificultades, como las abisales diferencias entre lo que significa la paz para la oligarquía y su Gobierno o para la insurrección. Ellos quieren la desmovilización y el desarme, y que nada cambie en el país. Por su parte, el ELN busca un camino hacia la justicia, la igualdad social, la democracia y la soberanía. Se requieren transformaciones sustanciales que solucionen las causas del conflicto. Si un camino se abre para que el pueblo pueda alcanzar sus reivindicaciones por la vía política, sin que se le asesine, se le encarcele, se le expulse de sus territorios o del país, llegará el momento en que las armas no serán necesarias ya que nadie prefiere la lucha y la resistencia armada si los objetivos se cumplen por  las vías institucionales. Pero si el Gobierno persiste en pedir el desarme, el proceso puede fracasar; la oligarquía no puede pretender obtener en la mesa lo que no tuvo en cuarenta y ocho años de guerra.

¿Usted es optimista?

Sabemos que la paz que quiere la oligarquía colombiana es la tranquilidad  y la seguridad para seguir imponiendo su dominación que le permita acumular aún más riquezas. Sin embargo  estamos dispuestos a aceptar el reto del diálogo y la búsqueda de un punto de convergencia.

¿Imaginan ustedes llegar al poder mediante las urnas de aquí a diez años?

Nosotros no nos aventuramos en este tipo de cálculos, sería precipitado. I

1. Para el ELN, las  actividades económicas extractivas, particularmente  vinculadas al capital extranjero, son objetivos militares”. La extorsión y el secuestro de administradores de empresas  son una de las  fuentes de financiación de la  guerrilla. La  fundación País Libre le atribuye siete secuestros realizados durante los tres primeros meses del año en curso, contra unos setenta realizados por la delincuencia organizada. La policía colombiana habla de catorce personas actualmente en manos del ELN.

___

¿Qué justicia para las víctimas?

Sin justicia, no hay paz posible: ¿Cómo juzgar los crímenes de los distintos agentes en conflicto?

Nicolás Rodríguez Bautista: en  nuestro último Congreso fue ratificado el derecho de las víctimas a conocer la verdad, la justicia y la reparación. A nuestro juicio, el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad de los ciudadanos, es sobre él que recae la responsabilidad primordial de las violaciones. Ha sido comprobado por centenares de organizaciones de derechos humanos que es una práctica sistemática de terrorismo de Estado. Se ha demostrado que en ese mismo Estado se originó el PARAMILITARISMO como maquinaria para asesinar a la oposición política. El hecho de que haya un centenar de miembros del Congreso colombiano acusados por sus relaciones con esas actividades criminales, así como militares, policías y empresarios, corrobora mis afirmaciones.

Hemos reconocido públicamente errores que costaron la vida a civiles; pero reiteramos: fueron errores individuales y no una política que tiene por objeto causar el mal a la población ya que, esencialmente, luchamos por sus intereses. En el marco del derecho internacional humanitario, nuestra acción militar se dirige contra las fuerzas armadas y policiales que la llevan a cabo y nos combaten1.

¿Concretamente, qué es necesario para que el ELN renuncie a las armas?

Insisto: si en Colombia existieran las garantías para que el combate político de las masas pueda alcanzar los objetivos, la lucha armada no tendría sentido. Pero no es el caso y no cambiará con un simple decreto. Lamentablemente, las experiencias del pasado son malas, los que firmaron acuerdos de paz fueron asesinados2. Sin embargo, hoy el PARAMILITARISMO y el terrorismo de Estado siguen siendo una realidad. Por ello  no se ve que garantía puede ofrecer el Gobierno

¿Por qué imaginar que en tales circunstancias sea hoy posible la paz? ¿Es el efecto del debilitamiento de las guerrillas? ¿Juan Manuel Santos es un hombre a quien se le puede tener confianza?

El Presidente Santos es un fiel representante de la clase dominante colombiana. Es un enemigo del pueblo y de los revolucionarios, pero el diálogo se realiza entre adversarios no entre amigos... Y si estamos tan débiles como  lo dice el Gobierno, ¿por qué Colombia tiene el ejército más numeroso y mejor equipado de América Latina?

1. Amnistía Internacional acusa regularmente al ELN de «graves violaciones de los derechos humanos y de violaciones al derecho internacional humanitario», homicidios, tomas de rehenes y reclutamiento de menores, pero en proporciones menores que los otros actores

2. La UP, movimiento que nació como resultado de un proceso de paz entre la guerrilla y el Gobierno, fue diezmado a finales de los años ochenta. La campaña de exterminio sobrepasó las 4.000 muertes.

Benito Perez

Original: L’autre guérilla colombienne pourrait rejoindre le dialogue de paix-Interview du Commandant de l'ELN , Le Courrier, Suisa, 3 de noviembre de 2012

Traducido por  María Piedad Ossaba para La Pluma y Tlaxcala

Lea en La Pluma:

Colombia herida sueña con la paz. Entrevista con Nicolas Rodríguez Bautista, comandante en jefe del Ejercito de Liberación Nacional (ELN).

Colombia: Comunicado conjunto Gobierno y las FARC

Palabras clave:Colombia  Nicolás Rodríguez Bautista (Gabino)  ELN  FARC-EP  Negociaciones de paz  Paz con justicia social  Diálogos de paz  Juan Manuel  Santos  La Habana  Cuba  proceso de paz colombiano  Benito Perez  

Actualizado ( Viernes, 16 de Noviembre de 2012 13:43 )  

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