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Cuando los intereses de la industria farmacéutica valen más que los “designios de Dios”

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Renata Cabrales miniLa iglesia católica cuyo único interés es aumentar su número de feligreses, lo garantiza inculcando a las niñas jóvenes y adultas, a partir de la promesa al fuego eterno, que abortar es un pecado y que su único fin en este mundo, es el de ser madres, pero debidamente casadas, sin ejercer el derecho al gozo pleno de su sexualidad.

 

Esto  genera bastante miedo en la población femenina más vulnerable, la cual, a través del sentimiento de la culpa ha sido sometida desde la historia de la humanidad. No en vano, la primera mujer desobediente fue Eva, quien, culpabilizada de que el hombre haya sido expulsado del paraíso eterno, fue castigada por su disidencia, siendo condenada, al padecer, de ahí en adelante, a todo tipo de vejámenes, entre esos, embarazos dolorosos: la idea de que el embarazo es  lo más hermoso que le puede suceder a una mujer es toda una contradicción. La culpa ha sido, desde entonces, el instrumento  por medio  del  cual se ha obligado a las mujeres a obedecer y a someterse a las exigencias de la “palabra sagrada”

Pero esta vez, al parecer,  hay intereses más grandes que meter culpa a las mujeres o asegurar la superpoblación católica (la cual aún no requiere de mucho control, debido al adoctrinamiento religioso legendario de nuestra población) me temo que la iglesia, o no se ha metido en el asunto, o por otro lado, sí interviene, lo haría con el fin de proteger los intereses de la gran industria farmacéutica. Si hay grandes sumas de dinero de por medio, ya habrá tiempo para meter miedo a las mujeres católicas debido a su supuesta futura promiscuidad, cuando éstas se sientan protegidas por la vacuna del VPH.

Vacuna obligatoria

No es tan simple. Bastaría comprobar que, efectivamente, los casos de las niñas afectadas son debido a una manipulación de la iglesia en cabeza de su santidad el Procurador, para conformar grandes manifestaciones de grupos feministas y ateos en contra de semejante arbitrariedad y abuso de autoridad. Sería un consuelo para quienes tenemos hijas, que han sido sometidas a recibir dicha vacuna de manera irresponsable, comprobar que todo ha sido una obra de teatro dirigida por la iglesia católica. Pero lamento decir que no es así. Hay dinero de por medio, y los intereses de las grandes instituciones de poder, no se tocan, de hecho, la misma iglesia los protege.

Es por eso que ante tantos casos de niñas padeciendo los efectos adversos de una vacuna cuya efectividad, ni siquiera ha sido comprobada aún, es inaudita la negligencia del ministro de salud: Alejandro Gaviria, ya que, según los expertos (que sí son médicos) que le han hecho seguimiento al tema, al parecer, no se hicieron los estudios necesarios para validar el hecho de que la aplicación de la vacuna conlleva efectos contraproducentes para la salud. Se habla así, del aluminio, el cual,  utilizado como adyuvante, para aumentar la inmunogenicidad y eficacia de la vacuna, está asociado a cuadros similares a los presentados por las casi 400 niñas enfermas en el municipio del Carmen de Bolívar, después de haber sido inoculadas (parálisis, temblores, ansiedad o pérdida de las capacidades cognitivas y motrices, etc) y de quienes se dice, presentan un extraño caso de “histeria colectiva”. Diagnóstico que nace de la indiferencia y la negligencia de las instituciones de  salud, con el único fin de lavarse las manos y no poner en riesgo el bolsillo de la gran industria farmacéutica, de la cual siempre hemos sido víctimas.

De igual manera se puede comprobar que esta vez no se trata de un montaje de la iglesia en aras de subyugar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, ya que en otros países (Estados Unidos, Argentina, España, Nueva Zelanda y Francia) aunque en menor medida, también se han visto casos de niñas y adolescentes padeciendo los efectos adversos de la vacuna del VPH. En Francia, por ejemplo, es sabido que un tribunal médico reconoció la relación de causalidad entre la vacuna y los daños neurológicos irreversibles sufridos por una joven de 15 años, quien padece encefalomielitis aguda, ceguera, parálisis facial y paraplejia. Por este motivo ya se han creado organizaciones que buscan detener los programas de vacunación.

En este orden de ideas, lo más sensato, sería suspender la vacuna hasta no estar seguros de su efectividad, tarea que le corresponde a las autoridades de salud, al gobierno y al Congreso en general, al menos que, teniendo en cuenta que en nuestro país la salud deviene un gran negocio; los intereses comerciales de las farmacéuticas estén por encima de la salud de las niñas y jóvenes colombianas. 

Así mismo, aparte de que la vacuna posee efectos adversos, es peor aún la negligencia de ciertas entidades como algunos colegios, dónde ha habido casos de  niñas que han sido obligadas a recibir la vacuna, “porque el ministerio de salud lo exige”  y, por otro lado, niñas que han recibido tres dosis con un mes de diferencia entre cada aplicación, lo cual, según profesionales de la salud, las dosis recomendadas para Gardasil deben ser, la segunda a los dos meses y la tercera a los 6 meses. Eso está establecido y no es decisión de cada médico o entidad.

Gardasil

Es por eso que me atrevo a afirmar que, en esta oportunidad, las mujeres no tenemos que enfrentarnos únicamente a la moral religiosa por desobedecer los “designios de Dios”, a la hora de reclamar nuestros derechos sexuales y reproductivos y así mismo el derecho a una vida sexual sana y plena, sino  además, a la negligencia del Estado y a los organismos de salud, cuyo deber es protegernos y garantizar nuestro derecho a la salud y a una vida digna, en fin,  nuestros derechos en general, los cuales, han sido históricamente vulnerados.

Renata Cabrales, especial  para La Pluma, 17 de septiembre de 2014

Renata Cabrales:

Palabras clave:Colombia  Alejandro Gaviria  negligencia del Estado  organismos de salud  lucha de genero  industria farmacéutica  vacuna del VPH  efectos adversos  derechos sexuales y reproductivos  derecho a una vida sexual sana y plena  Renata Cabrales  

Actualizado ( Jueves, 18 de Septiembre de 2014 23:04 )  

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