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Informe Post Electoral Colombia. Legislativas 2018

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Javier Calderon-2BisI.  Los comicios

Las elecciones legislativas del pasado domingo en Colombia fueron el lanzamiento de salida de la carrera por la Presidencia del país. Los comicios en los que se eligió la composición del Senado y del Congreso de la República se dieron en un escenario de alta polarización, marcado por las consultas que se realizaron simultáneamente, en donde los sectores de la derecha y de la izquierda política escogieron sus candidatos presidenciales, resultando electos Iván Duque y Gustavo Petro, tal y como estaba pronosticado.

Informe Post  Electoral Colombia. Legislativas 2018

Las consultas internas se convirtieron, además, en una primera medición de fuerzas entre los dos mayores aspirantes a presidente. Sobre la predilección del electorado había pocas dudas, siendo Iván Duque “el elegido” de Álvaro Uribe y Gustavo Petro el candidato de izquierda con mayor peso dentro de la opinión pública.

La medición de fuerzas entre las candidaturas de la izquierda y la derecha fue quizá un revulsivo para la participación. Con más del 97 % de los votos escrutados, de 36.493.318 personas habilitadas, 17.445.129 ciudadanos asistieron a las urnas. De esta manera el abstencionismo se redujo en torno a cinco puntos porcentuales respecto al 2014, puesto que mientras este año la cantidad de votantes fue del 48,8 %, en la pasada cita alcanzó el 43,58 %. No obstante, hay que anotar que en los comicios pasados fueron habilitadas 3,6 millones de personas menos que para las elecciones legislativas de este año. En cuanto a votos nulos y en blanco, para el Congreso hubo 2.750.301 y 1.392.274, respectivamente.

La participación en la consulta fue del 26,37 % del padrón. 6,1 millones de votos fueron a la consulta de Duque, Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez y 3,5 millones a la de Petro y Carlos Caicedo. Se estima, no obstante, que la abstención en esta consulta también se pudo generar por la insuficiente cantidad de tarjetones en las mesas electorales, por cuya ausencia en unas pocas mesas se agitó el fantasma del fraude electoral. Frente al mismo la Procuraduría General de la Nación ha abierto varias investigaciones, mientras que la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) insiste en la presentación de diversas irregularidades como la falta de entrega de tarjetones de las consultas en las mesas, la manipulación de adultos mayores y la presencia de material de propaganda electoral en los puestos de votación.

Esta lamentable situación, sumada a las cientos de denuncias de irregularidades y delitos electorales, ha puesto una vez más la lupa sobre la legitimidad de los procesos electorales en Colombia y, en especial, preocupa de cara a las elecciones presidenciales del 27 de mayo. Sin embargo, es probable que el debate no trascienda y se salde con la destitución del Registrador Nacional, Juan Carlos Galindo, sobre quien han caído las primeras críticas.

Las elecciones legislativas permiten medir el músculo de las maquinarias electorales de los partidos: tal y como estaba pronosticado, las que mayor fuerza de aparato mostraron fueron las del Centro Democrático y Cambio Radical en el Senado, sin embargo, para la Cámara de Representantes, después del Centro Democrático se posicionaron la Alianza Verde y –contra todo pronóstico– la Lista de la Decencia (ASI, UP, MAIS).

El posicionamiento de Mockus como cabeza de lista para la Alianza Verde tuvo un efecto revulsivo en el electorado indeciso, con particular fuerza en Bogotá. Vargas Lleras midió fuerzas para su partido, aumentando su electorado, aunque no logró los resultados que pronosticaban internamente porque ni fue el partido más votado (como se esperaba), ni le sacó una amplia ventaja al tercero (el partido Liberal tuvo dos curules menos) y, además, quedó invisibilizado frente a la consulta de la ultraderecha que ganó Iván Duque.

Los resultados visibles en las elecciones marcan la posibilidad de un escenario de alianzas para las elecciones presidenciales, al menos entre el liberalismo y los verdes.  Tal y como manifestó Antanas Mockus en su primera entrevista, más difícil será encontrar coincidencias con Petro por las resistencias que puede presentar en el liberalismo y en el Polo Democrático. La gran pregunta es ¿qué hará Vargas Lleras? Los resultados reflejan que no es una fuerza política que tenga amplias posibilidades de pasar a segunda vuelta sin una alianza estratégica. El Partido Liberal sigue abierto a alianzas, con todos menos con Petro ¿estará Cambio Radical en sus cábalas?, el Partido de la Unidad Nacional también es posible que lo acompañe, y no se sabe por cuál camino optará el Partido Conservador.  Quedan todavía horas claves para definir de forma un poco más clara la configuración de fuerzas para el 27 de mayo.

II.  Los datos electorales

Estas elecciones legislativas retocaron el mapa político en el país, más no lo cambiaron. La derecha se distribuyó las curules de ambas Cámaras entre sus seis partidos –Centro Democrático, Cambio Radical, Partido de la Unidad Nacional, Partido Conservador, Partido Liberal (centro-derecha) y Opción Ciudadana-, llegando a 78 de 107 senadores[1] y 145  de 172 representantes a la Cámara Baja. En el Senado perdieron once curules respecto del 2014, y en la Cámara perdieron tres curules[2].

Los sectores progresistas y de izquierda, con sus partidos Alianza Verde, Polo Democrático, Lista por la Decencia, y MAIS (Circunscripción Indígena), llegaron a veinte escaños en el Senado, ocho más que los obtenidos en 2014. A estas se suman las cinco curules del Partido FARC, aprobadas como parte del Acuerdo de Paz.

En la Cámara, estas formaciones progresistas y de izquierda llegaron a dieciséis curules, seis más que en 2014. En las dos curules por circunscripciones de negritudes, ganaron grupos comunitarios sin afinidad ideológica reconocida, mientras que la representación indígena MAIS, de orientación progresista, se quedó con la curul correspondiente[3]. A estas dieciséis curules se suman las cinco del Partido FARC.

III.  El Senado

Cuadro 1: Elaboración propia a partir de los datos de la CNE[4]

Este panorama en el Senado, cierra por completo la posibilidad de ser cooptado por la hegemonía de alguna de las fuerzas políticas de la derecha como ocurrió durante el “uribismo” (2002-2010). Será un Congreso de disputa clientelar, como ocurrió en el último cuatrienio de gobierno del presidente Santos, estará dedicado a negociar con el Poder Ejecutivo la agenda legislativa y las decisiones estatales trascendentales que requieren de su aprobación.

Un Senado dominado por las derechas, en facciones que distan mucho del concepto de “Partido”, con la impronta de la débil democracia colombiana, caracterizada por el mecanismo de tranzar gobernabilidad a cambio del presupuesto nacional. El apoyo de los senadores se logra otorgándoles el control de Ministerios y de las grandes obras de infraestructura, para que mantengan la maquinaria clientelar que les sustenta[5]. Analizar la composición del Senado con mayor profundidad será clave para conocer las tendencias electorales de la primera vuelta presidencial del 27 de mayo próximo, la “bolsa de valores de votos” se empieza a mover y los candidatos tradicionales empezarán a pujar por los votos de las y los senadores de derechas.

Los sectores progresistas se encuentran distanciados por peleas individuales entre los candidatos. Obligados por un sistema electoral que les exige presentarse sin coaliciones al Senado – porque incurren en inhabilidades- llegaron a 25 senadores, representando el 20 % del Senado, lo cual les permite negociar en algunos temas con las bancadas del Partido Liberal y el Partido de la U. Tendrán más peso legislativo, pero no llegarán a tener capacidad de impulsar reformas sustantivas.

IV.  La Cámara de Representantes

Cuadro 2: Elaboración propia con datos CNE[6]

En esta corporación el Partido Liberal sigue siendo el más votado, aunque perdió cuatro curules respecto de la anterior elección. Los grandes ganadores fueron Cambio Radical, que pasó de tener diecisiete representantes en 2014, a treinta en 2018. El Centro Democrático también creció de forma significativa, pasó de diecinueve representantes en 2014 a 32 en 2018. Todos ellos se fagocitaron las curules del Partido de la Unidad Nacional, liderado por el presidente Santos, que pasó de tener 38 representantes a veinticinco, y las del Partido Conservador que pasó de tener veintinueve en el 2014 a veintiuno en el 2018.

Las regiones con mayor densidad poblacional definen en buena medida esta configuración, Cundinamarca-Bogotá, Antioquia, Valle, los Santanderes y los municipios de la costa donde el Centro Democrático suma 1.574.642 votos, es decir el 62,65 % de su votación, y Cambio Radical el 55 % de su elección. Estas formaciones políticas aumentaron sus curules y su votación, por cuenta de la maquinaria electoral instalada en la relación de poder local, manejo de presupuestos y de las obras públicas, más la manipulación política y mediática del electorado que desde el sentido común de derechas les vota por la creencia en una imaginaria injerencia “castrochavista” en Colombia, que no es otra cosa que el “significante vacío” encontrado por la derecha (mezclado con el fantasma de las FARC), suficiente para ganar votos en ciudades y municipios.

Todo ello, enmarcado en denuncias ciudadanas y de los observatorios electorales, sobre la participación de candidatos relacionados con poderes ilegales en 287 municipios[7], delitos de compra-venta de votos, irregularidades en la transmisión de los datos, y con una enorme cantidad de dinero utilizado en las campañas de los políticos tradicionales que llegaron a los 24 mil millones de pesos (8 millones de dólares), superando los topes permitidos de 884 millones de pesos (250 mil dólares)[8].

La izquierda y el progresismo se quedan con muy poca representación en la Cámara Baja, debido a que los votos de opinión no son suficientes para arrebatarle el poder a las maquinarias regionales. Mientras los sectores de centro-izquierda y la izquierda no cuenten con fuerza municipal, que implica garantías de seguridad para sus militantes en los departamentos dominados por la derecha, no podrán disputar las mayorías parlamentarias. Los territorios los siguen dominando las maquinarias de derecha.

V.  Las consultas internas

Estas elecciones legislativas, estuvieron acompañadas de dos consultas internas. Una de la ultraderecha, que fue denominada “la gran consulta por Colombia” entre el uribista Iván Duque, la conservadora Martha Lucia Ramírez, y el también conservador  Alejandro Ordoñez. Esta consulta alcanzó 6.130.300 votos, (16,79 % del padrón electoral), de la cual salió elegido Duque con  4.038.101 (67,74 %), seguido de Ramírez con 1.537.790 (25,79 %)[9]. En el discurso del ganador de la interna, se anunció la formula Duque presidente, Ramírez vicepresidenta.

Esta consulta, resultó una buena estrategia para el Centro Democrático que arrastró su elección al Senado y Cámara, y se mostró muy fuerte de cara a la elección presidencial. Tratarán de mostrar que parten de los 6 millones de votos en la contienda presidencial, una cuenta que no es tan real ya que por el Centro Democrático votaron 2.513.320, es decir 3.616.980 votos menos que lo registrado en la consulta. Es claro que otros grupos políticos influyeron en esta consulta, claramente el Partido Conservador, impulsado por el expresidente Pastrana, orientó votar por Martha Lucia Ramírez, y votantes de Cambio Radical, los grupos Evangélicos, y sectores del Partido de la U, como el liderado por Jimmy Chamorro –muy cercanos a Uribe- jugaron para Duque. No es definitivo que estos votantes de la consulta sean “fieles” a la candidatura de Iván Duque, ya que un sector del Partido Conservador, el Partido de la U, y los evangélicos, seguramente apoyarán a Germán Vargas Lleras[10].

La otra consulta, llamada “Consulta Inclusión Social por la Paz”, fue ganada por Gustavo Petro con una votación que midió muy bien para la opción de izquierda con 3.526.136 de votos (9,66 % del padrón electoral). Petro ganó con amplia mayoría, 2.849.331 (84,69 %), sobre el exalcalde de Santa Marta Carlos Caicedo 514.978 (15,30 %). Esta elección interna deja muy bien posicionado a Petro, sin embargo le ocurre algo similar que al candidato de la ultraderecha, Iván Duque, no es dueño de todo el caudal de votos que le acompañó en la consulta interna. La lista para el Congreso que impulsaron Petro y Caicedo llegó a 523.286, es decir 3 millones menos. Votantes del Polo, de los Verdes y algún sector del liberalismo votó por la consulta, y ellos tienen candidatos para las presidenciales.

Muchos medios de comunicación muestran como definitivos estos resultados para la definición presidencial, aunque no sea una proyección acertada de acuerdo a la realidad de los datos antes mencionados. La elección presidencial en Colombia la definen las maquinarias clientelistas, con mucha fortaleza como lo mostraron en la elección parlamentaria, los poderes locales ligados a intereses empresariales, y algunos a intereses ilegales[11]. También quedan pendientes las definiciones de los sectores de centro y centro-izquieda, que aún permanecen atomizados en cuatro candidaturas (Petro, Fajardo, De la Calle y Piedad Córdoba), que tendrán muchas dificultades para colarse en la segunda vuelta, dejando un escenario sombrío como el del 2014, que marcó una disputa entre las derechas, Santos vs. Zuluaga, en la cual el electorado de izquierdas y de centro izquierdas tuvo que votar por el menos peor.

Javier Calderón Castillo

@javiercc21

Editado por María Piedad Ossaba

Notas:

[1] https://resultados2018.registraduria.gov.co/resultados/99SE/BXXXX/DSE99999.htm

[2] https://resultados2018.registraduria.gov.co/resultados/99CA/BXXXX/DCA99999.htm

[3] https://resultados2018.registraduria.gov.co/resultados/99CA/BXXXX/DCA99999.htm

[4] https://resultados2018.registraduria.gov.co/resultados/99SE/BXXXX/DSE99999.htm

[5] http://fce.unal.edu.co/media/files/cuadernos/13/v10n13_uprimmy_1989.pdf

[6] https://resultados2018.registraduria.gov.co/resultados/99CA/BXXXX/DCA99999.htm

[7] https://www.elespectador.com/elecciones-2018/noticias/politica/defensoria-del-pueblo-alerta-sobre-riesgo-electoral-en-287-municipios-articulo-739337

[8] https://www.elespectador.com/noticias/politica/el-dinero-que-podran-gastar-las-campanas-politicas-para-elecciones-al-congreso-articulo-722231 http://www.semana.com/nacion/articulo/campanas-politicas-2018-inversion-en-dinero/559767

[9] https://resultados2018.registraduria.gov.co/resultados/htmlfijo/consulta.html

[10] https://www.elespectador.com/elecciones-2018/noticias/politica/la-nueva-disputa-por-los-votos-cristianos-articulo-733714

[11] http://nuso.org/articulo/la-influencia-de-los-poderes-ilegales-en-la-politica-colombiana/

Fuente : CELAG, 12 de marzo de 2018

Lea en La Pluma:

Alerta: En Colombia, una nueva pacificación disfrazada de paz




 

Palabras clave:Elección presidencial colombiana 2018  análisis  informe post electoral  Legislativas  Colombia  Abya Yala  Javier Calderón Castillo  

Actualizado ( Miércoles, 21 de Marzo de 2018 20:45 )  

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