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Los haitianos de Quintero

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 Daniel PizarroBisHoy, 2 de agosto, terminamos de consumir lo que la Tierra puede producir en un año. De aquí al 31 de diciembre, consumiremos lo que el planeta no reproducirá nunca más. El déficit ecológico es atroz. Vamos matando el mundo que nos cobija. ¡Sálvese quién pueda! Un texto de Daniel Pizarro.

Ustedes me van a perdonar, niños. Ustedes me lo van a agradecer. Silencio, por favor. Yo no soy un profesor; tampoco un guía de turismo. Me encuentro a mitad de camino. Entre la vida y la muerte, como todas las cosas. Todo se pule y se desgasta, se destruye y se atomiza, se forma y se deforma, y dura menos que un suspiro antes de desaparecer como una ilusión. Así son las cosas, niños. Aquí en Quintero y también en otras partes. Métanselo bien en la cabeza.

ventanas

"Bajo el empedrado... la playa" (París, mayo 1968)

Vamos a conocer el grado de pulverización de las cosas. La lección más importante para la vida. Síganme. Tomarse las manitos. Con cuidado, no quiero accidentes. Allá había una playa. Fíjense. Donde se ven esas rocas y esas piedras pulidas por la erosión. Allá mismo nos bañábamos. Pero el mar se llevó la arena, socavó los cimientos, los muros. Las terrazas se vinieron abajo. También algunas casas. Así fue. La playa se llama “El papagayo”, no me pregunten por qué. No sé si hubo un loro grande alguna vez. Ustedes saben, el origen de los nombres se pierde hacia el fondo de los tiempos. Pero todo tiene su razón de ser.

Tómense bien las manitos. Fíjense bien. No soy un profesor; qué más da. Tampoco un guía turístico. Todo se encuentra a medio camino. Entre la vida y la muerte. Sí, como los zombis, toda la razón. Oigan. Aquí pasé los días más felices de mi vida. Siete y ocho de enero de mil novecientos da lo mismo. Lo decreté de una vez y para siempre, para que sepan. Días gemelos: uno soleado, el otro gris. Montados en una cámara inflable capeábamos las olas. A veces nos pescaban azotándonos contra la arena. Así fue, niños. Pero bueno. Síganme, por favor.

Todo a medio camino, se pule y se desgasta. Todo se transforma, nada se pierde. Esto es el Progreso. A medio camino. Sí, también las casas, también sus esqueletos oxidados, sus paredes a medio construir, a medio derrumbarse. No hay dinero, niños. O mejor dicho: el dinero no se encuentra a la altura de las necesidades, de los sueños. Las circunstancias no están a la altura del dinero. Esto es lo normal, a esto deberíamos acostumbrarnos. Sigamos paseando por aquí. Tenemos mucho que aprender, creo yo. No se queden atrás.

¡Oh, los vientos, queridos niños! Soplan desde el surponiente, del mar a la cordillera. El humo de las chimeneas de Ventanas se deposita sobre los valles del fondo, no sobre Quintero. El Progreso es contingente, niños. Allá pueden ver la llamada zona de sacrificio ambiental. Las termoeléctricas a carbón, la refinería de cobre. Los inmensos tambores de gas. El muelle infinito. Los cargueros derraman petróleo en la bahía. El suelo está quemado, niños. Las aguas muertas. Allá al frente se amontonaron las industrias. La playa se llenó de siglas. Repitan conmigo: AES GENER, CODELCO, ENAP, GASMAR, OXIQUIM... etc. No dejen de repetir. Tomarse las manitos…

Todo se atomiza. La materia, niños queridos, la materia. Silencio, por favor. Ahora repitan conmigo: plomo, cadmio, níquel, cromo, mercurio, arsénico, anhídrido sulfuroso. Petróleo y carbón. Ah, niños, los elementos. Todo cambia, todo progresa. Todo en permanente disolución. No vayan a caerse. Si fueran pescadores, ya no podrían pescar. Si fueran buzos, ya no podrían mariscar. Si fueran campesinos, ya no podrían sembrar. Ni cosechar. Los invito a contemplar el mundo desde la perspectiva de lo inerte.

Nunca he sido profesor; tampoco guía de turismo. El Progreso abole las distancias; los astros se aproximan, los cuerpos se conectan desde impensables lejanías. Todo es aquí y ahora, niños, como ustedes podrán darse cuenta. Este domingo en la Tierra, este mediodía. Este sol brumoso y diluido. Estos perros vagos que van y vienen olfateando desperdicios. Y los haitianos de Quintero, niños. Mírenlos: también son parte de la misma lección. Se paran en las esquinas entre el ser y no ser de los vientos. Y se endomingan, niños, como si fueran a la iglesia. Pero no se mueven de ahí. No saben adónde ir. Fíjense. Miren, observen. No vayan a caerse. Todo se pule, se desgasta. Vivomuerto. Ellos vinieron desde muy lejos. Desde una isla. Y están aquí. Algunos trabajan de temporeros en San Felipe. Duermen en barracones. Les pagan mil pesos por día. Todo es contingente, niños. Depende de dónde soplen los vientos. Y cómo. Ventanas se ahoga bajo una nube tóxica. Los haitianos hablan una lengua extraña. Un dialecto, niños. Como todos los idiomas. Las lenguas se transforman, se corrompen, cambian. Este se llama Émilien. Viene de Jacmel. Su hijo quedó allá. Su hijo espera dinero, allá. Aquí hay dinero, niños. Para que sepan. Todo se corrompe. Los haitianos de Quintero duermen de a cuatro o cinco en la misma habitación. Una mujer les arrienda sus casas. Es narcotraficante, la mayor de estos lados. Yo no soy profesor. Tampoco guía. Ustedes apenas son niños. Estos perros son quiltros. El Sol es el Sol, de momento. Este haitiano se llama Émilien, de Jacmel. Perdonen si me repito.

La lengua se corrompe, se transforma. Jacmel. Hay que aprender de la arena y la erosión. Ustedes me van a perdonar. Ustedes me lo van a agradecer. La lección entre la vida y la muerte, entre las siglas y los acrónimos y el verbo atomizar. ¿Cómo se conjuga? Practicar para la próxima clase. Nada se pierde, todo se transforma. Esta es mi lengua y también la de ustedes. Plomo y arsénico. Nuestros pulmones. No se preocupen. Todo se enreda y luego se desteje. Quintanas. Ventero. Catróleo. Perbón. ENAPGENER. Profeguía. Vidamuerte. Sumaysigue. Hastacuándo.

Daniel Pizarro*

*Daniel Pizarro H., 1971, periodista y escritor Chileno. Ha publicado: "La carta propia" (cuentos, 1993), "Plaza del sol nocturno" (novela, 2004). Algunos cuentos publicados en antologías, entre ellos, "Los hechos puros", finalista concurso de cuentos revista Paula (Alfaguara, 2007). Guionista largometrajes "Paraíso B", 2002, y Bahía Azul, 2012.Ha escrito además algunas historias para TV. Es colaborador habitual de la revista digital Politika.

Fuente: Politika, 2 de agosto de 2017

Artículos de Daniel Pizarro publicados por La Pluma

 



Palabras clave:Haiti / Quintero / progreso / zona de sacrificio ambiental / multinacionales / atomización / nube tóxica / corrupción / Daniel Pizarro  

Actualizado ( Domingo, 06 de Agosto de 2017 22:30 )  

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